Jardinería

Cómo cuidar el árbol frutal en invierno: tres reglas de oro que sí o sí tenés que implementar

Si tenés un árbol frutal, es fundamental poner en práctica estos cuidados de jardinería durante el invierno

Con la llegada del invierno, el cuidado de los árboles frutales se vuelve una tarea indispensable. Para garantizar que estos ejemplares superen las heladas y el exceso de frío, es menester conocer algunas reglas de oro en el mundo de la jardinería. Esto nos permitirá que, en primavera, las especies retomen su productividad.

Jardinería: cómo cuidar un árbol frutal en invierno

La primera regla de oro pasará por proteger el árbol frutal ante las heladas nocturnas. Las bajas temperaturas representan una de las mayores amenazas para la estructura de los frutales, ya que tienen la capacidad de deteriorar gravemente sus tejidos internos y reducir su rendimiento futuro.

Para contrarrestar este impacto, el consejo de jardinería pasará por cubrir la copa de los árboles con lonas protectoras o mantas térmicas durante las noches de frío intenso. De forma complementaria, es efectivo colocar una capa de paja o trozos de corteza alrededor de la base del tronco. Esta cobertura actúa como un aislante para resguardar las raíces del suelo congelado y ayuda a retener los niveles óptimos de humedad de la tierra.

El árbol frutal debe cuidarse de manera específica en invierno.

El árbol frutal debe cuidarse de manera específica en invierno.

La segunda sugerencia consiste en proteger al árbol frutal de los roedores. En invierno, algunos animales suelen dañar la corteza de los troncos buscando alimento. Para prevenir estos ataques, se deben revestir las bases con mallas de metal o coberturas protectoras específicas.

Estos son los cuidados del árbol frutal en invierno.

Estos son los cuidados del árbol frutal en invierno.

Por último, quien tenga un árbol frutal en casa deberá estar atento a la presencia de plagas que atentarán contra el bienestar de la especie. Durante el invierno, la vulnerabilidad de estas especies ante el ataque de hongos e insectos dañinos suele incrementarse de forma notable. Por este motivo, es fundamental realizar revisiones diarias o semanales en busca de anomalías.

Asimismo, la aplicación de tratamientos preventivos, como los sulfatos, debe programarse estratégicamente en invierno. El consejo de jardinería pasará por hacerlo antes de que comience la floración y una vez concluida la cosecha. Esto debe realizarse preferiblemente en días secos y sin viento, para maximizar la efectividad en el árbol frutal y evitar que la lluvia lave el producto.

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