La migraña es mucho más que una simple molestia: se trata de una patología neurológica compleja que figura entre las principales causas de ausentismo laboral e incapacidad a nivel global. Sin embargo, suele ser minimizada socialmente por no presentar signos visibles a simple vista.
Para comprender cómo abordar los episodios agudos, evitar el consumo desmedido de fármacos y diferenciarla de otros dolores de cabeza, el neurólogo Bruno Sáenz dialogó en comunicación con Diario UNO y detalló el protocolo médico actualizado.
"La migraña es una enfermedad neurológica real que puede causar discapacidad. De hecho, es una de las principales causas de ausentismo laboral a nivel mundial. Implica una alteración del procesamiento del dolor y de los estímulos sensoriales... No se trata de un simple dolor de cabeza", enfatizó el especialista, remarcando que "la discapacidad no siempre es visible desde afuera, por lo que un paciente puede tener buen aspecto durante la consulta y estar sufriendo un cuadro severo".
Migraña: por qué es importante actuar a tiempo
Uno de los errores más frecuentes frente a un ataque es postergar la medicación esperando a ver si el dolor cede por sí solo. El especialista advirtió que la efectividad del tratamiento depende directamente de la rapidez con la que se administre la dosis de rescate apenas aparecen los primeros síntomas.
"La recomendación en cuanto a la medicación de rescate es tomarla apenas empieza el dolor... se ha visto que si pasa un determinado umbral, es mucho más difícil tratarlo. Por más que sea leve, no hay que esperar a que alcance la máxima intensidad porque los tratamientos agudos suelen ser más eficaces cuando se los administra tempranamente", detalló Sáenz. En cuadros severos donde los analgésicos comunes resultan insuficientes, el abordaje requiere fármacos más potentes.
Asimismo, cuando la crisis viene acompañada de malestar estomacal agudo, la vía oral deja de ser una opción viable: "En caso de náuseas o vómitos se recomienda no dar comprimidos vía oral porque lógicamente el paciente no los va a recibir de la forma correcta. Para ello vienen opciones como Reliverán sublingual, tratamientos subcutáneos como el sumatriptán, o en una guardia medicación para las náuseas de forma intravenosa", explicó el neurólogo.
Los riesgos de la medicación
Cuando los ataques son recurrentes, depender exclusivamente de los analgésicos de rescate puede agravar el panorama. El uso diario de fármacos desencadena la denominada "cefalea por abuso de medicación", un círculo vicioso de dependencia donde la falta del comprimido genera aún más dolor.
"Se recomiendan estos tratamientos preventivos cuando el paciente tiene 4 días o más de cefalea al mes o cuando tiene menos de 4 días, pero estos ataques son muy intensos e incapacitantes", indicó Sáenz.
El abanico preventivo abarca desde opciones tradicionales (topiramato, betabloqueantes o amitriptilina) hasta anticuerpos monoclonales contra el CGRP y toxina botulínica para casos crónicos. "El objetivo de este tratamiento preventivo es reducir la frecuencia y la intensidad de las crisis, mejorar la calidad de vida y disminuir la necesidad de medicación de rescate", destacó.
Las diferencias con la cefalea tensional
Para aplicar el tratamiento correcto, resulta fundamental distinguir la migraña de una cefalea tensional común. "La migraña suele ser muy fuerte, de dolor moderado a severo, frecuentemente pulsátil y emicraneana (de un solo lado).
En cambio, la cefalea tensional suele ser bilateral, opresiva, no pulsátil, como si el paciente tuviera una banda o una vincha alrededor de la cabeza de intensidad leve a moderada", precisó el médico, agregando que sin abordaje adecuado una migraña dura entre 4 y 72 horas.
Banderas rojas (red flags) para acudir a urgencias
Por último, el profesional detalló las denominadas "banderas rojas" que exigen acudir inmediatamente a una guardia médica:
- Cefalea en trueno: "Un dolor de cabeza muy fuerte, explosivo, que alcanza su máxima intensidad en menos de un minuto".
- Foco neurológico: "Cuando el dolor está acompañado de debilidad en alguna parte del cuerpo, trastorno para hablar o alteración del nivel de conciencia".
- Otros signos: aparición de fiebre, inicio del dolor después de los 50 años o dolores desencadenados por esfuerzo físico, tos o cambios de posición.
Para el seguimiento cotidiano, Sáenz recomendó llevar un "diario de cefalea" en papel o aplicación para registrar desencadenantes habituales (estrés, ayuno, cambios de sueño o deshidratación) y controlar la evolución del tratamiento.
En pocas palabras
- Migraña: es una patología neurológica compleja y principal causa de ausentismo laboral.
- Tratamiento: la efectividad depende de la rapidez de la medicación de rescate; existen preventivos para crisis recurrentes.
- Señales de alerta: cefalea explosiva, foco neurológico o fiebre exigen acudir a urgencias de inmediato.




