Ciencia

Científicos consiguen bacterias que pueden extender la vida casi un 50 por ciento, pero en gusanos

Un equipo de científicos descubrió que una bacteria magnética prolonga la vida de ciertos gusanos al frenar el deterioro celular

Un grupo de científicos de la Academia China de Ciencias comprobó que una bacteria productora de imanes puede aumentar la vida de los gusanos Caenorhabditis elegans en más de un 43 por ciento.

Los especialistas identificaron que el microorganismo llamado Magnetospirillum magneticum AMB-1 logra frenar la ferroptosis, una forma destructiva de muerte celular. El hallazgo ofrece nuevas vías para estudiar el envejecimiento.

El método de los científicos

El envejecimiento reduce las funciones fisiológicas normales, lo que eleva el riesgo de padecer enfermedades crónicas. Las investigaciones médicas suelen enfocarse en fármacos o modificaciones genéticas. Los abordajes tradicionales presentan dudas sobre su seguridad clínica.

Los microorganismos magnetotácticos plantean una alternativa diferente debido a su buena compatibilidad biológica. Esas células contienen estructuras internas especializadas conocidas como magnetosomas. Suelen utilizarse para administrar medicamentos o tratar tumores, aunque su efecto en la longevidad no había sido explorado hasta ahora.

Para analizar esa posibilidad, el equipo probó la cepa AMB-1 en los nematodos mencionados, un organismo modelo habitual en investigaciones médicas. Los animales tratados experimentaron una vida un 43,39 por ciento más larga en promedio. El tratamiento también preservó la función neurológica junto con la integridad intestinal durante la vejez de los gusanos.

Un freno biológico contra la muerte celular

Los investigadores notaron que la capacidad de producir magnetosomas resulta fundamental para lograr resultados positivos. La variante silvestre de la cepa generó un efecto de longevidad mayor en comparación con versiones alteradas. Las opciones no magnetotácticas directamente no lograron extender la supervivencia.

Experimentos adicionales indicaron que el microorganismo reduce la acumulación de hierro, así como la oxidación de lípidos en los especímenes. Dichos cambios logran suprimir la ferroptosis, un proceso biológico asociado al daño oxidativo de las grasas.

El análisis genético demostró la participación de varias rutas asociadas a la ferroptosis durante la regulación de la longevidad. Los autores del estudio concluyen que el descubrimiento establece una nueva estrategia contra el envejecimiento. Además, la evidencia obtenida podría fundamentar un uso más amplio de la bacteria magnética dentro de la medicina geriátrica.

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