En mayo de 1990, el carguero Hansa Carrier perdió 21 contenedores durante una tormenta en el océano Pacífico Norte. Cuatro de ellos se abrieron y liberaron 61.280 zapatillas Nike, que comenzaron a flotar a la deriva por el mar.
Cayeron 61.000 zapatillas al océano y, 30 años después, revelaron cómo se mueven las corrientes marinas
Este accidente en el océano Pacífico, se convirtió en un experimento involuntario para estudiar las corrientes marinas

Lo que parecía un simple accidente de transporte terminó convirtiéndose en uno de los experimentos involuntarios más famosos de la oceanografía. A medida que las zapatillas llegaban a distintas costas, los científicos aprovecharon el incidente para estudiar el comportamiento de las corrientes marinas superficiales y mejorar los modelos que describen su movimiento.
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Las zapatillas que ayudaron a estudiar el océano
Las zapatillas provenían de fábricas asiáticas y eran transportadas hacia Estados Unidos cuando el barco atravesó una fuerte tormenta en el océano Pacífico Norte. Al caer al mar, comenzaron un viaje de miles de kilómetros impulsadas únicamente por las corrientes y el viento.
Meses después, miles de ellas empezaron a aparecer en playas de Oregón, Washington y Columbia Británica. Con el paso de los años también fueron halladas en Alaska, Hawái e incluso en Japón, lo que permitió reconstruir su recorrido por el océano.
Las zapatillas viajaron miles de kilómetros y ayudaron a mejorar los mapas de las corrientes marinas
El oceanógrafo estadounidense Curtis Ebbesmeyer recopiló durante años los reportes de personas que encontraban las zapatillas en distintas playas. Como se conocía el lugar exacto y la fecha en que habían caído al mar, pudo comparar su trayectoria con modelos informáticos de circulación oceánica.
Los resultados confirmaron cómo se desplazaban las corrientes superficiales del océano Pacífico y permitieron perfeccionar las predicciones utilizadas para seguir el recorrido de residuos plásticos, derrames de petróleo, redes de pesca y otros objetos flotantes.
El caso se convirtió en un referente para la oceanografía moderna, ya que demostró que un accidente comercial podía aportar información clave sobre la dinámica de los océanos. Los mismos principios se utilizan para pronosticar hacia dónde se desplazará un derrame de crudo, lo que facilita las tareas de contención y limpieza.
Más de tres décadas después, sigue siendo uno de los ejemplos más conocidos de cómo un cargamento perdido ayudó a los científicos a comprender mejor el movimiento del mar.
En pocas palabras
- Accidente insólito: 61.000 zapatillas Nike perdidas en 1990 ayudaron a estudiar corrientes marinas.
- Herramienta científica: El hallazgo de las zapatillas en distintas costas permitió mapear la circulación oceánica.
- Legado actual: El evento optimizó modelos para seguir residuos, derrames y otros objetos flotantes.