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Cascos fríos, un tratamiento innovador para no perder el pelo durante la quimioterapia

Se trata de un objeto que ideó Paula Estrada, una diseñadora gráfica que se planteó conservar su pelo durante la quimioterapia. Cómo son los cascos fríos

Cuando a Paula Estrada le diagnosticaron un cáncer de mama avanzado, también le dijeron que había que operarla y que luego debía comenzar la quimioterapia. El encargado de hablar con ella sobre los efectos colaterales que la quimioterapia le produciría fue su oncólogo. Entre esas reacciones adversas del cuerpo, le dijo que iba a perder el pelo y así nació la idea de los cascos fríos.

Paula se aseguró a sí misma -y también a su médico- que eso no le iba a pasar. Luego se retiró del consultorio y se dedicó a buscar en internet cualquier información que sirviera para comenzar y terminar el tratamiento conservando intacto su pelo. En aquel momento no fue fácil obtener información, pero Paula logró averiguar que si se congelaba el cuero cabelludo, la medicación que se distribuye a través de la sangre no llega al folículo del pelo y este no se cae y por supuesto, se decidió a probar.

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Las pruebas, en un principio fallidas, dieron como resultado la invención de los cascos fríos para transitar la quimioterapia con pelo. Ahora, y después de 12 años de su tratamiento, Paula ha difundido su método y ha ayudado a miles de personas a enfrentar este procesos viéndose de la misma forma que antes de comenzar el tratamiento.

Cómo fue el proceso

Paula cuenta que en un principio probó distintas técnicas para lograr el efecto buscado, como comprar bolsas de hielo y ponérselas en la cabeza, pero no daban resultado: el hielo se descongelaba y el cuero cabelludo no llegaba a enfriarse lo suficiente como para lograr la crioconservación de los folículos.

Sin embargo, encontró un método que parecía ser efectivo: compró bolsas de gel que comúnmente se utilizan para mitigar los efectos de un golpe. Con estas bolsitas, se armó un casco a la medida de su cabeza, lo colocó en el freezer y comprobó que le congelaba la cabeza al menos por 20 minutos.

Sin otro antecedente que su propios ensayos, Paula se decidió a transitar las 12 sesiones de su quimio con estos cascos. El resultado fue sorprendente hasta para su propio médico: no perdió el pelo, como ella lo había asegurado.

"El hecho de no perder el pelo durante la quimio, no es una cuestión de estética, sino de dignidad, de no verte enferma. Esto te ayuda mucho con la efectividad del tratamiento", relata la mujer.

Luego de comprobar que no se le cayó el pelo durante la quimio utilizando los cascos fríos, Paula creó una comunidad virtual denominada "Quimio con Pelo", cuyo fin es acompañar en este proceso a las personas que deben llevar adelante su tratamiento de quimioterapia y quieren utilizar los cascos fríos.

Paula contó que actualmente, los grupos para el acompañamiento a las personas que quieren utilizar los cascos fríos se han extendido por varias provincias y han trascendido las fronteras del país, hay grupos de Quimio con Pelo en Uruguay, Paraguay, Chile, Colombia, México y España.

Cómo se utiliza

Cascos de gel frió

El armado de los cascos es sencillo y económico. Deben utilizarse las bolsas de gel adheridas unas a otras con cinta de pegar ancha, logrando que tomen la forma de la cabeza de cada persona. Al realizarla hay que tener en cuenta que deben quedar un poco más grande, porque cuando el gel se congela, se contrae. De todas maneras, no debe quedar suelto.

En el momento de ser utilizado, el casco debe estar a -18° o a -20°, nunca menos porque el folículo del pelo no se congelaría. Para que mitigar el efecto frío en la cabeza de él o la paciente, debe utilizarse un gorro de nylon muy finito, por encima del casco y un pañuelo o turbante para ajustar todo.

El casco debe colocarse al menos 30 minutos antes de comenzar la sesión de quimio, puesto que la persona ya debe tener el folículo del pelo congelado antes de recibir la medicación. Luego de terminado el tratamiento, debe mantenerse el casco puesto durante media hora más, ya que la mediación aún está haciendo efecto.

Hay que tener en cuenta que el casco comienza a descongelarse a los 20 minutos de ser colocado, por lo que debe cambiarse inmediatamente pasado ese tiempo. Es decir que si la quimioterapia dura 2 horas, más los 30 minutos previos y los 30 posteriores, lo conveniente es tener disponibles 8 cascos.

Paula contó que ya ha logrado que en varios centros que realizan quimioterapia se coloquen freezer para la conservación de los cascos. Aunque las personas pueden transportarlos en una conservadora de las de picnic ya congelados y tapados con hielo.

Otra recomendación que dio Paula es la de cuidarse al extremo el cabello durante el tratamiento de quimioterapia, no lavarlo más de una vez por semana, usar champú neutro y no colocarse tintura, ni usar secador de pelo o planchita.

Experiencias de mendocinas

Mónica Rajuan es una sanrafaelina que debía realizarse quimioterapia debido a un cáncer de mama y se resistía a perder el pelo. La mujer contó a Diario UNO que buscando una solución para su problema, dio con un grupo de Facebook denominado "Superpoderosas quimio con pelo", se trata de mujeres de Mar del Plata que debieron pasar por una quimio y se decidieron a utilizar los cascos fríos. Ellas la acompañaron.

Para mi fue muy importante no perder del todo el pelo, aunque sí perdí una parte, porque no conseguí un freezer tan potente para los cascos. Pero con el pelo que me quedó, me arreglé muy bien para que no se notara Para mi fue muy importante no perder del todo el pelo, aunque sí perdí una parte, porque no conseguí un freezer tan potente para los cascos. Pero con el pelo que me quedó, me arreglé muy bien para que no se notara

Mónica relató, además, que los médicos a los que consultó no se lo recomendaron, pero ella los utilizó de todas formas, pensando en que serían efectivos.

En cuanto a si generan incomodidad, comentó que sí, pero que es soportable su utilización.

La expaciente explicó, además, que el acompañamiento de personas que transiten por la misma enfermedad es muy importante, y por eso se ofreció a formar un grupo local para la puesta en marcha de los cascos fríos.

Gabriela, otra expaciente consultada, manifestó que cuando ella hizo su tratamiento de quimioterapia, le dio mucha importancia a no perder el pelo.

Yo no me quería ver enferma e hice muchas cosas para lograrlo. En ese momento no conocía la existencia de los cascos fríos, pero sin duda lo hubiera utilizado, a pesar de la incomodidad que podría haberme generado, el tema de conservar mi pelo era muy importante para mi Yo no me quería ver enferma e hice muchas cosas para lograrlo. En ese momento no conocía la existencia de los cascos fríos, pero sin duda lo hubiera utilizado, a pesar de la incomodidad que podría haberme generado, el tema de conservar mi pelo era muy importante para mi

Gabriela contó que se hizo preparar un champú especial, con proteínas, y que con esto consiguió conservar una parte de su pelo sano y que eso la ayudó a no decaer.

Qué dicen los médicos

Mientras Paula explicó que en Buenos Aires ya hay muchos oncólogos que no solo no se muestran rehaceos, sino que hasta recomiendan la utilización de los cascos, Mónica Rajuan manifestó que en su caso, su oncólogo le hizo firmar un consentimiento informado que lo desligara de cualquier efecto adverso que se pudiese producir por la utilización de los cascos fríos.

"El médico me explicó que él no me podía asegurar que no fuera contraproducente que la medicación no llegara a esta parte del cuerpo. Luego visité otro oncólogo muy conocido de Mendoza, que tampoco se mostró de acuerdo con la utilización de los cascos fríos. Pero mi experiencia fue muy buena, yo la recomiendo y ayudaría a otras personas que deseen utilizarla", dijo Paula.

Para el oncólogo y médico paliativista Marcelo Álvarez, a pesar de no tener una comprobación científica al respecto del uso de los cascos fríos, no consideró que estos puedan ser contraproducentes para el tratamiento, aunque aclaró que si hubiera una metástasis en la zona del cuero cabelludo, podría no ser recomendable. Apuntó más bien al tema de que si sirven para bajar el estrés y la ansiedad que un paciente sufre antes de un tratamiento de este tipo, ya es algo positivo.