Su nombre siempre ha sido sinónimo de elegancia, especialmente en épocas donde la buena ropa no estaba apilada en una estantería ni venía en fardos de Oriente. Los que peinamos canas soñamos con ser "Los cachorros" de esa casa. El Sportsman cumple 100 años; la elegancia tiene su centenario en Mendoza y San Juan.

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En el mes del cumpleaños número 100 de la casa de venta de ropa para hombres más tradicional de Mendoza y San Juan, Gonzalo Peñalva, el heredero de la casa que nació de la idea de dos hermanos españoles y tomó un nombre en inglés, visitó los estudios de Radio Nihuil, y dialogó con Carina Scandura en el programa En Primera Persona, para contar la apasionante historia de El  Sportsman, nacida como The Sportsman.

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“Es importante haber llegado a cumplir cien años. Con mi padre bromeábamos en estos últimos años; cuando cumplíamos 90, decíamos “hay que cumplir 91”, y cuando cumplimos 91, decíamos “hay que llegar a los 92”. No te cuento lo que fue imaginarnos llegar a los 100 años. Pese al contexto que nos rodea, y este año bastante particular, llegamos por fin. Ya es un logro”, comentó Gonzalo Peñalva, de la tercera generación de la familia dueña del Sportsman.

Por ahí hay bastantes empresas que tienen 100 años en Mendoza, pero que han cambiado de dueño. En el caso nuestro se da una característica particular, y es que somos una empresa que pertenece a la familia fundadora. Esto no es tan común. Aguantamos los Peñalva”, comentó el empresario mendocino.

La historia de la tradicional tienda

"Mi abuelo venía de un pueblo -Autol- del norte de España, en Rioja, zona viñatera, agropecuaria, y era de una familia de nueve hermanos. No eran pobres, pero venían saliendo de la Primera Guerra Mundial y con esa oleada de inmigrantes mi abuelo se vino con un hermano. Primero hacen pie en Uruguay, y luego en el año 1919 pasan a Rosario. Ahí había una casa de artículos para hombres que se llamaba Sportsman, de ahí sale el nombre de nuestra empresa, ya que a mi abuelo le gustó y adoptó ese nombre", recuerda Gonzalo, de las historias contadas por su abuelo y padre, sobre la génesis del negocio familiar.

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" Se instalaron en la ciudad de San Juan, con el primer local, el 24 de septiembre del año 1919, junto con otro español –José Gil- y arrancaron con este comercio dedicado a la venta de ropa para hombre, básicamente sastrería. Con mi papá lo hemos charlado, y no sabemos si él y su hermano tenían la profesión de sastres, sí sabemos que era muy elegante, le gustaba mucho la ropa", aclara Peñalva.

Los años dorados

Respecto a la época de esplendor del tipo de ropa que venden, Gonzalo explica: "Tuvieron muy buenos sastres, hasta la década del ’60 la ropa de confección a medida fue importantísima en todos los locales.
A los dos años de abrir el hermano de mi abuelo se vuelve a España, y él se queda con el otro socio (Gil). En el año ’24 mi abuelo se instala en Mendoza, y Gil queda en San Juan.

Llegada a Mendoza

"El primer local estaba en calle San Martín 1435 (cerca de Galería Bamac), y en 1940 compraron en la misma cuadra, el mítico local de San Martín y Entre Ríos. Ahí ya llevaban varios años de crecimiento y mucho éxito. En San Juan también habían comprado una importante esquina –frente a la Catedral de San Juan (calles Rivadavia y Mendoza). Era una empresa muy pujante, con dos familias que se dividían las tareas en cada provincia", rememora el administrador de la centenaria tienda.

Segunda generación y el orden

"Era una cosa muy rara al comienzo, ya que Gil compraba la mercadería para San Juan, y mi abuelo para Mendoza, o sea que no tenían ni la misma mercadería y hasta podían tener distintos precios. Eso después lo cambió mi papá, contador recibido en la UNCuyo, en una muy buena época profesionalizó el comercio para transformarlo en una empresa, con información, con otro estilo de dirección, unificó la compra y la administración de los dos locales", destaca Gonzalo sobre el rol de su padre.

El adiós a la tradicional esquina

Los mendocinos con más de cuatro décadas de vida no olvidan el negocio en su tradicional sitio, motivo de visita para las épocas de fiestas de egresados, casamientos u otros compromisos que exigían cierta etiqueta. "En San Martín y Entre Ríos estuvieron hasta el 2007, donde tuvieron que resolver algunos problemas societarios con la familia Gil y con algunos parientes Peñalva, que no querían estar más en la sociedad, entonces había que comprarles su parte, y plata no teníamos, y decidimos vender ese edificio para comprarles a algunos accionistas y pudimos quedarnos hasta el año 2009", explica Gonzalo.

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"Teníamos un año de plazo para buscar otro local, pensábamos que iba a ser fácil, y nos resultó dificilísimo, y medio como de última opción nos trasladamos a la calle San Martín, entre Catamarca y Sarmiento, a un local que estaba medio escondido, bastante complicado, pero no tuvimos opción", cuenta Peñalva sobre el lugar donde se trasladaron inicialmente, y que no fue una buena idea.

Casa nueva y sucursales

"Ese fue un cambio que los clientes no nos perdonaron, no nos fue bien, tuvimos como dos años muy complicados. Después, de ahí, tuvimos la suerte y la visión de trasladarnos a nuestro local actual, frente a la plaza España (España y Montevideo), y realmente fue una sorpresa de ventas. El local quedó lindísimo gracias al trabajo de (los arquitectos) Bórmida & Yanzón, y nos amigamos de nuevo con nuestros clientes, al tener el local que nos merecíamos. Estos arquitectos nos hicieron también los locales de Palmares y La Barraca, y todos los nuestros, excepto el de San Juan, que lo hizo un arquitecto de allá", dijo el mendocino.

Piedravlanca, una marca for export

Ya con las riendas del negocio a cargo de Gonzalo, éste tuvo una buena iniciativa para crecer y trascender. "En el año 2006 estábamos buscando tratar de llegar a un segmento un poco más arriba que el del Sportsman, donde llegamos a un cierto nivel de público, pero no podíamos acceder a una clientela de un escaloncito más arriba. Ahí dudamos en crear una línea Sportsman Púrpura, que es la de mejor calidad de nuestra marca, y pensamos poner un local con eso, y al final decidimos inclinarnos por crear una marca nueva, y así surgió Piedravlanca", explica orgulloso Gonzalo sobre el nacimiento de su idea.

Respecto a la elección del nombre, algo extraño, el empresario explicó: "Este nombre es la traducción de nuestro apellido: Peña, piedra, y Alba, blanca. Incluso respetamos la “v” de nuestro apellido", dijo.

Sobre la aceptación y limitaciones a la hora de superar las fronteras locales, el recién ungido como abuelo, expuso: "Probablemente Piedravlanca tiene el pecado original de haber nacido en Mendoza y nuestra idea era proyectarnos al país, yo siempre he tenido el sueño de llegar (con los productos) a Chile, e incluso registramos la marca en Perú (también en Colombia y Chile). Pero las crisis, y acceder afuera a un alquiler, en dólares, además de tener estar dispuesto por un período largo perdiendo plata en dólares, es una apuesta que nosotros no nos animamos", aclara Gonzalo.

Lejos de ser un traspié, Peñalva sabe que para triunfar en los negocios hay que saber esperar el momento y estar alerta, y sobre todo, no caludicar en sus ideas. "Estuvimos buscando socios capitalistas, pero no dimos en la tecla, y por ahora no reditúa. Hoy tenemos tres locales, dos acá en Mendoza, y uno en San Juan, y la marca funciona bien, es conocida, y la verdad que es la parte que más me gusta a mí en cuanto al “diseño” de la ropa, y es algo de lo que me encargo directamente yo", manifestó.

Estilo en tiempos de crisis

Respecto a los cambios culturales y la forma de vestir de los clientes del Sportsman, el heredero la dinastía Peñalva hazi su análisis: "Más que nada el consumo  tiene que ver con el estado en que está en país. Es una cuestión del mendocino y del argentino en sí, que está inmerso en crisis desde hace tiempo, y ya la ropa es un elemento de necesidad. En países normales, y de alto consumo, cuando llega la temporada, tanto hombres como mujeres, salen a comprar, aunque tengan un abrigo del año pasado y esté lindísimo, si este año cambió la moda, compran el nuevo y el otro lo regalan", explicó.

"Acá nosotros ahora vendemos abrigos si hace frío, vendemos trajes si hay un casamiento, y vendemos un pijama si te tienen que internar. Es una cuestión de “posibilidades”. Los hombres se compran ropa muy limitadamente. "Acá nosotros ahora vendemos abrigos si hace frío, vendemos trajes si hay un casamiento, y vendemos un pijama si te tienen que internar. Es una cuestión de “posibilidades”. Los hombres se compran ropa muy limitadamente.

Gonzalo Peñalva, gerente del Sportsman

La clave del éxito: sus vendedores

Respecto a la preparación del personal para la venta, una factor de excelencia que siempre distinguió a la tienda la "TS", su conductor es contundente al explicar: "Vender es la parte más fácil del trabajo de un vendedor. Nosotros jamás buscamos personal con experiencia. Lo más fácil es aprender lo específico de la ropa. Eso se puede explicar, se enseña, esta tela o esto otro… Lo que no se puede enseñar es que alguien tenga actitud o predisposición. Yo busco eso, no me interesa si ya vendió o qué edad tiene"

Otro factor distintivo de la casa, está en la contratación de empleados, a quienes no se les exige ni experiencia, ni se les pone límites de edad. "En Piedravlanca hemos tomado una persona que tiene 45 años y tenemos a otro en La Barraca que tiene 19. Para mí es lo mismo. Una de las características nuestras es que el personal está con nosotros muchos años. Tenemos empleados con más de 25 años, en San Juan tenemos a uno con 47 años de servicio, otra de 53, que entró a los 15 años. Se jubiló hace poco un súper vendedor que tenemos en San Juan y le pedimos que se quedara con nosotros, y sigue. Es un genio vendiendo, un fuera de serie. A todos los clientes los conoce por el nombre y se acuerda que les vendió hace cuatro meses", comentó orgulloso del estilo de trabajo, que tanto éxito tiene.

¡A soplar la cien velitas!

Consultado sobre cuales serán los festejos que van a llevar a delante, Peñalva destaca: "Estuvimos pensando cómo hacerlo. Tenemos miles de clientes, miles de compromisos, entonces decidimos separarlo en tres. El lunes (23) tuvimos un cóctel en la bodega Los Toneles, que era un secreto y sorpresa para mi papá, que tiene 87 años, y está recontra activo, tiene el I- Phone, el I- Pad, todo lo que empieza con “I” –no maneja ninguno, pero tiene todo- (risas)" relata Gonzalo, que continúa: "Mi papá me preguntaba sobre qué vamos a hacer para celebrar el cumpleaños, y le dijimos que es un año complicado, que no está para hacer nada, que no hay plata", explicó sobre el engaño usado para sorprender al hijo del fundador de la empresa.

Luego Gonzalo continuó relatando sobre aquel cóctel sorpresa: "Él dijo que ¿cómo no vamos a hacer nada?, sorprendido. La cuestión es que le dijimos que tenía que ir a una muestra de cuadros ahí en Los Toneles, y le dimos la sorpresa. Fue una fiesta elegante, los hombres de traje y las mujeres de largo. Cuando llegó mi papá, que se había empilchado para la “muestra”, lo recibí yo y le dije “esto es algo que hemos armado para vos”. Casi se muere. Estaban todos sus parientes, amigos, y estuvo buenísimo".

"El miércoles (25) hubo una venta especial con descuentos para nuestros clientes, y estuvimos todo el día con champagne y algunas cositas para comer y nos fue bárbaro. Este jueves (26) tuvimos el festejo con la gente que trabaja con nosotros", reveló Peñalva sobre el resto de los festejos del centenario.

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