Después de tres décadas, Argentina vuelve a exportar trigo a China, marcando un hito histórico que refleja su creciente protagonismo en los mercados internacionales y genera expectativa en la economía global.
Argentina pisa fuerte en China con el primer envío de trigo tras 30 años y despierta la atención del mundo
La República Argentina es un actor tradicional en la producción mundial de trigo, con campañas que en 2025/26 alcanzaron cifras récord gracias a condiciones climáticas favorables y a un movimiento exportador dinámico. El cereal se convirtió en uno de los pilares del crecimiento del complejo agroindustrial, contribuyendo al aumento de más de 18% en las exportaciones del sector en enero de 2026.
Lo que sucedió en las últimas semanas tiene el aire de una historia clásica pero con sabor contemporáneo. El primer embarque comercial de trigo argentino llegó a China, rompiendo un silencio de más de 30 años sin operaciones de este tipo entre ambos países. Un buque con alrededor de 70000 toneladas de trigo cruzó océanos hasta atracar en el puerto de Shenzhen, donde fue recibido con una ceremonia que marcó el inicio de un nuevo corredor comercial entre Argentina y el gigante asiático.
La llega del trigo a la Argentina
Se trata de una llegada que no solo simboliza la llegada física de granos al mercado chino, sino la culminación de años de trabajo diplomático, sanitario y logístico para abrir formalmente ese destino a un producto que China importa porque su demanda supera con creces la producción interna.
Desde Santa Fe partieron los primeros barcos, cargados en puertos del Gran Rosario y Quequén, navegando por el río Paraná y cruzando el Atlántico hasta llegar a Asia. Ese grano argentino, nacido en las pampas, hizo un viaje simbólico mucho más grande que su peso en toneladas: representa diversificación de mercados, confianza internacional y la capacidad de la Argentina de competir con otros grandes exportadores agrícolas en un escenario global hipercompetitivo.
La llegada de este cargamento abre expectativas en los productores y en los exportadores argentinos para consolidar una relación comercial que, por décadas, fue apenas un proyecto. China, por su parte, gana una fuente adicional de trigo para un mercado interno masivo y exigente, en un contexto de diversificación de proveedores y búsqueda de ofertas competitivas.






