El limonero es por excelencia uno de los árboles más deseados en los distintos jardines, y esto se debe a la gran cantidad de beneficios que puede ofrecer. Sin embargo, los que vayan a tenerlo deben saber que el ejemplar también sufre distintos problemas.
Uno de los más comunes es el del hecho de que sus hojas pueden teñirse de color marrón, siendo algo que muchos no entienden ni saben por qué.
Qué significa que las puntas de las hojas del limonero estén marrones
En el mundo de la jardinería, las puntas marrones en los cítricos suelen ser el resultado de un "estrés hídrico" o de una intoxicación por sales en el suelo. Cuando las raíces no funcionan correctamente o el ambiente es muy agresivo, los extremos de las hojas son los primeros en quedarse sin agua ni nutrientes.
Si el suelo pasa largos periodos completamente seco, el árbol prioriza la supervivencia de sus ramas principales y deja morir los extremos foliares. En contrapartida con lo planteado, el regar de más también puede provocarlo.
El uso desmedido de abonos químicos o el riego con agua muy dura (con exceso de cal o cloro) quema los tejidos internos del árbol, provocando el mismo resultado.
Ya lo sabes, si tu limonero cuenta con una parte de sus hojas de color marrón, lo más probable es que algo estés haciendo mal con el árbol, sea en exceso o en falta de algún hábito importante.
Posibles soluciones a este problema
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Ajustar y espaciar los riegos: riega de forma profunda y abundante solo cuando los primeros 5 centímetros de la superficie del suelo estén completamente secos, evitando los riegos diarios y superficiales.
Mejorar el sistema de drenaje: asegúrate de que el suelo sea esponjoso y ligero. Si el limonero está en maceta, comprueba que los agujeros de la base no estén obstruidos para que el agua no se estanque ni pudra las raíces.
Realizar un lavado de raíces: si te has excedido con los fertilizantes químicos, riega la planta con abundante agua limpia (preferiblemente de lluvia o filtrada) durante unos minutos para arrastrar y limpiar el exceso de sales acumuladas en la tierra.
Priorizar el abono orgánico: suspende temporalmente los fertilizantes minerales concentrados y opta por opciones más suaves y naturales como el compost o el humus de lombriz.
Proteger el árbol del clima hostil: resguarda el limonero de las corrientes de aire fuertes y secas, y cúbrelo con una manta térmica o malla antiheladas durante los meses de frío extremo.
Podar solo las partes secas: no arranques las hojas afectadas; utiliza unas tijeras desinfectadas y recorta únicamente la zona marrón, dejando un milímetro de borde seco para no dañar el tejido verde y sano.






