¡No lo sabía!

Antiguamente las monedas llevaban abejas grabadas en su diseño, pero pocos saben el secreto que hay detrás

Las monedas y las abejas tienen una relación milenaria generalmente vinculada a la riqueza y el dinero, aunque hay otro secreto sobre su conexión

Para muchas culturas, los insectos representan mensajes simbólicos, libertad y conexión con la naturaleza. La creencia dice que las abejas se relacionan con el dinero y la abundancia está muy presente; sin embargo, la relación entre ambas va mucho más allá y es más profunda. Todos los detalles.

¿Te has preguntado alguna vez por qué antiguas monedas llevan abejas grabadas? No es porque los antiguos adorasen la miel, sino que detrás de esta elección hay una historia sorprendente que conecta la naturaleza, la economía y hasta nuestro cerebro.

Antiguamente las monedas llevaban grabada la figura de una abeja: ¿por qué?

Las monedas, símbolo físico del dinero y la riqueza, fueron cruciales en la organización de muchas comunidades.

Las monedas, símbolo físico del dinero y la riqueza, fueron cruciales en la organización de muchas comunidades.

Desde hace 4.200 años, desde las monedas del antiguo reino de Macedonia hasta las piezas más modernas emitidas en 2022 por la Real Casa de la Moneda Australiana, la imagen de la abeja ha estado presente en la numismática (estudia, colecciona y clasifica monedas) a lo largo de los siglos. Al parecer, acuñar monedas con este insecto como protagonista ha sido una práctica que se fue repitiendo en tiempos y culturas.

Un profesor de la Universidad Monash en Australia decidió investigar las razones. Para él, las monedas, símbolo físico del dinero y la riqueza, jugaron un papel central en la organización y prosperidad de muchas comunidades a lo largo de la historia.

Una abeja grabada en la moneda no solo es símbolo de riqueza, sino un recordatorio del vínculo (neuronal, histórico y ecológico) con la dulzura de la vida.

Una abeja grabada en la moneda no solo es símbolo de riqueza, sino un recordatorio del vínculo (neuronal, histórico y ecológico) con la dulzura de la vida.

En su investigación llegó a la conclusión de la neuroestética, disciplina que busca entender los gustos a partir de los procesos cerebrales subyacentes, y una de las claves por las que se grababan abejas en las monedas podría estar en el sabor dulce de la miel.

El profesor se inspiró en una teoría donde se observaba a grandes simios usando palos para sacar miel de los panales y allí es donde explica que el apetito por alimentos calóricos como la miel habría representado un paso importante en el desarrollo cognitivo de los primates, incluido el de los seres humanos. El gusto dulce revela el alto contenido de fructosa y, tal vez, fomenta una actividad neuronal positiva, algo muy parecido al amor, asociado a las abejas, en nuestro cerebro.

Es decir, el empleo de abejas en las monedas podría haber sido una forma funcional de ilustrar el nexo entre un valor conocido, la miel, y una nueva forma de riqueza: la moneda metálica.

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