El Alzheimer, una forma de demencia, es un trastorno progresivo del cerebro que, lentamente, degenera la memoria y las capacidades cognitivas de una persona. La mayoría de las personas experimentan esta enfermedad de forma tardía, mostrando los primeros síntomas entre los 60 y los 70 años. En contadas ocasiones, el Alzheimer puede darse de manera temprana en personas de entre 30 y 60 años.
Por decirlo de forma simple, el daño físico en el tejido cerebral es la causa principal del Alzheimer. Esencialmente, es la pérdida de la conexión entre las neuronas del cerebro debido al aumento de unas proteínas concretas, lo que lleva a una pérdida en la claridad del envío de mensajes entre las diferentes zonas del cerebro y el resto del cuerpo.
Los científicos todavía no tienen muy claro a qué se debe, pero es muy probable que sea la combinación de factores genéticos, medioambientales y de estilo de vida. Se pueden controlar dos de estos factores en gran parte, sobre todo el estilo de vida, así que deberíamos hacer todo lo posible para vivir una vida que reduzca nuestro riesgo de padecer Alzheimer y la dieta es esencial para ello.
No hay cura para el Alzheimer, aunque la medicación puede ralentizar y suprimir sus síntomas.
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Lo que se puede hacer es utilizar nuestro estilo de vida y el medioambiente para intentar reducir el riesgo de padecerlo y la investigación sugiere que la dieta es el factor medioambiental más importante cuando se trata de cuidar el cerebro.
Alimentos que ayudan a prevenir el Alzheimer
Una alimentación saludable es fundamental para reducir los riesgos de padecer Alzheimer. La dieta alimenticia es vital para prevenir una enfermedad como el Alzheimer. Del consumo diario se deben eliminar los productos cargados con sustancias dañinas.
Algunos de los alimentos que permiten prevenir la enfermedad son:
Frutas y verduras: algunas como el brócoli, la espinaca, la remolacha, la berenjena o los pimientos son las verduras más idóneas para mejorar la capacidad preventiva. En el terreno frutal se destacan las ciruelas, las moras, las uvas, las frutillas, las cerezas y los arándanos.
Pescados azules: al ser ricos en nutrientes como los ácidos grasos omega 3, figuran como una gran fuente de grasas buenas. Los pescados azules son el atún, la caballa, el salmón, entre otros más.
Carnes rojas: la ingesta de ternera es una fuente rica en vitamina B12, esencial para la función saludable del cerebro.
Frutos secos: tienen un alto contenido de vitamina E y aceites protectores que son saludables para el cerebro.
Aceite de oliva: aumenta los niveles de colesterol bueno (HDL), protegiendo las neuronas y eliminando el colesterol malo (LDL).
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