Alejandro Vigil no necesita muchas presentaciones: enólogos, sommeliers y amantes del vino lo reconocen como una de las figuras más influyentes de la vitivinicultura argentina y del mundo. Apodado “el Messi del vino” por la crítica internacional, ha sabido combinar la excelencia técnica con una mirada innovadora que trasciende fronteras.
Alejandro Vigil: de vender café en la calle a ser uno de los mejores enólogos del mundo
Está nominado al premio “Enólogo del Año”, dentro de los reconocidos Wine Star Awards. En una charla profunda adelantó que escribe cuentos literarios y no bebe sus propios vinos
Es Ingeniero Agrónomo de la Universidad Nacional de Cuyo, donde realizó una maestría en riego y drenaje y estudios sobre viticultura y enología. Fue becario y luego jefe del departamento de suelo y riego del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), donde realizó numerosas publicaciones sobre el suelo y ensayos sobre el terroir de las zonas altas de Mendoza.
Es director enológico de Catena Zapata y creador de la bodega El Enemigo.
Alejandro Vigil se mueve entre la tradición mendocina y la experimentación constante, construyendo un relato donde el vino es, ante todo, cultura, historia y pasión.
Esta es parte de la charla en el programa En Primera Persona, que se emite los sábados a las 7 por Radio Nihuil y a las 15 por El Siete.
C- En noviembre podés llegar a ser elegido por la prestigiosa revista Wine Enthusiast como el enólogo más importante del mundo. ¿Qué significa este reconocimiento?
V- Lo importante es la visibilidad de la Argentina vitivinícola, de Mendoza en sí, que es donde tenemos que enfocar. Que ya que estemos nominados como provincia es un avance importante y que tenemos que aprovechar para seguir visibilizando el vino argentino.
Alejandro tiene 16 vinos con puntaje perfecto -100 puntos- de los críticos más influyentes del planeta. El último reconocimiento fue a El Enemigo As Bravas Malbec 2018 en el reporte 2025 de Robert Parker's Wine Advocate
C- ¿Realmente los vinos argentinos ya están a un nivel elevado de competencia?
V- Te diría que lo que llamamos el ABC1, por supuesto que sí, ya estamos, ya nos comparan y nos tienen en cuenta. En Estados Unidos ya hablan de las regiones de Mendoza, de Argentina. Hablan del Valle de Uco, de Tupungato. Tenemos un afiche permanente que dice de dónde viene y quién es. Ahí tenemos una posibilidad de traer turismo y todo lo que significa ese movimiento.
Sus inicios pelando ajos y vendiendo café en la calle
Alejandro trabajó pelando ajos, vendiendo café en la calle y hasta fue changarín de una empresa de transporte. Y antes de recibirse de ingeniero aprendió a hacer vino con su abuelo.
V- La realidad es que vengo de abuelos agricultores, de una abuela viuda tempranamente que coció e hizo de todo. Tuve la suerte de estudiar, pero bueno, siempre hubo en casa ese déficit económico. Y sí, empecé de muy chico, vendiendo café y después me di cuenta que podía tener 5 personas vendiendo para mí café. Primero vendía pan rallado y huevos en la calle, armé carritos, siempre ha sido un camino de intentar superarme.
Los aprendizajes y metodologías del INTA
C- El Congreso y el Poder Judicial frenaron el desguace del INTA. ¿Qué significó para vos los despidos que hubo y esa transformación que intentó el gobierno?
V- Para mí fue un aprendizaje y metodología que al día de hoy utilizo. Muchas veces me pregunto si estuvo bien irme del INTA, todavía suelo preguntármelo y no un tema melancólico, creo que teníamos una posibilidad de un cambio real a través de la ciencia. De hecho cuando paso a la actividad privada, lo hice con el concepto de armar un instituto de investigación que hoy es muy importante dentro de Catena Zapata y a nivel mundial donde hacemos publicaciones internacionales. Pero me queda este aspecto donde habíamos formado un grupo de ingenieros agrónomos súper especializados. El INTA sin lugar a dudas ha sido un empuje para la producción de Argentina y tenemos que mirarlo desde ese punto de vista.
C-¿Y qué sentiste en estos últimos tiempos cuando el gobierno quería cerrarlo?
V- Lo hemos discutido mucho con ex compañeros del INTA. En todo tiene que haber una reestructuración y una mirada sobre los procesos. Los planes estratégicos se tienen que revisar todos los años. Lo que sí creo es que tenemos que entender primero lo que ha generado el INTA: desde semillas de soja hasta sistemas de cultivo que se utilizan en todo el mundo. Entonces ahí es donde nosotros tenemos que poner el foco y cómo esos cambios pueden repercutir realmente en la producción nacional.
El Enemigo, para su bodega y sus vinos
C- ¿Por qué le pusiste ese nombre a tus vinos más premiados y a tu bodega? ¿Hay enemigos internos?
V- En algún momento de la vida dejamos de mirar las cosas desde la inocencia infantil. Con el tiempo se van adquiriendo ciertas involuntades (sic) que hacen que uno se frene frente a cosas. Creo que el peor enemigo finalmente es el miedo a esa transformación o mantenerse sin tantos condicionamientos en la vida. Entonces el enemigo realmente es el miedo. El miedo a cambiar, a hacer cosas nuevas, a romper paradigmas, a mirar al otro desde la cercanía y no desde lo lejos.
C- En una oportunidad en este programa también tuvimos a tu esposa, a tu compañera de vida María Sance. ¿Ha sido un pilar fundamental en tus logros?
V- En mi vida tengo algo que no es casualidad y es que llevo 25 años trabajando en Catena, llevo 30 años con María, mis amigos son los de la infancia. Todo es a largo plazo. Con esa visión con María hemos logrado coincidir y nos hemos mantenido en el amor profundo de una pareja que siente que el otro es mucho mejor que uno mismo. Para mí ha sido fundamental y siento una admiración enorme hacia ella, donde esa admiración se transforma sin lugar a duda en seguir enamorado (se emociona al hablar de María).
Alejandro tiene tatuado en un brazo el nombre de su hijo mayor Juan Cruz, y la palabra Malbec. Y en el otro el María Giuliana, a quién la considera Cabernet Franc.
C-Imagino que la familia tiene un peso fundamental en tu vida, tenés tatuado el nombre de tus hijos.
V-Sí, eso es cosa de juventud. Los hijos están y las dos variedades de uva me cambiaron. Creo que a los chicos, por suerte, les hemos podido delegar ese poder de libertad y simplificación.
El Universo Vigil
En el distrito de Chachingo, en Maipú, está Casa Vigil -bodega y restaurante- inspirada en el mágico mundo de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Por su cocina de alta calidad obtuvo una Estrella Michelin y por su enfoque en la sustentabilidad una Estrella Verde Michelin.
Desde ese lugar se proyectaron al mundo con otros emprendimientos como Chachingo y República Chachingo
C- ¿Por qué eligieron la localidad de Chanchingo en Maipú para vivir, y también, para armar lo que después sería Casa Vigil y el puntapié del Universo?
V- La verdad es que es a donde nos alcanzaba la plata para comprar. Y nosotros teníamos una gran cantidad de perros y tenemos caballos y dijimos: “¿a dónde podemos ir que tengamos superficie?”. Hicimos de ese sitio, no solamente nuestra casa, sino un lugar de resistencia en la marginalidad de las zonas del campo. Sigue siendo nuestro lugar de residencia, nosotros seguimos viviendo ahí, en la misma casa que empezamos a construir en el 2007 y terminamos en el 2011, así que fue un largo camino.
C- Tiene dos Estrellas Michelin, y la verde por la sustentabilidad, porque trabajan mucho ese tema.
C- Nosotros empezamos haciendo un trabajo de sustentabilidad o sostenibilidad social, trabajando en educación, después empezamos a trabajar sobre el grupo de mujeres en el campo, y después se expandió al Proyecto Labrar, donde trabajamos con productores y ellos nos venden su producción. Después empezamos a trabajar sobre sostenibilidad ambiental. Alguien que no come no está pensando si tira la basura. Empezamos por la base y hoy, bueno, estamos trabajando en energía renovable, en reuso agrícola del agua.
C- ¿Vos tomás tus vinos? ¿Comés todos los días con tus vinos?
V- Yo trabajo todos los días con mis vinos. Entonces los estoy probando y no los tomo.
C- ¿No te abrís un “El Enemigo” como para acompañar un asado?
V- No, jamás. Pero a veces estoy con amigos que me piden abrir y se abre, pero yo intento tomar otros vinos. El vino tiene que ver con una forma de vida y no tiene que ver con lo que uno hace permanentemente. Y aparte lo más fácil cuando uno toma un vino de un tercero es que si no te gusta podés cambiar la botella y abrir otra. Si vos abrís un vino tuyo y no te gusta es un problemón y te acaba de arruinar tu comida o tu juntada.
C- Pero te gustan más los blancos, ¿no?
V- Soy más de blanco y pinot. Creo que es una rueda. Uno empieza normalmente por ahí, da todo un recorrido y termina donde comenzó.
La pasión por la lectura y sus cuentos
C- ¿En algún momento hacés algo desde lo interno, como terapia?
V- No, una terapia hermosa es la juntada con amigos, pero creo que tengo espacios y situaciones que nunca he dejado. La lectura me parece que ha sido fundamental en mi vida y es un punto de quiebre. Yo, como escritor frustrado, me dedico a leer y ahí es donde puedo también encontrar vínculos con las situaciones que te pasan en la vida.
C- De todas maneras llevás tres libros escritos.
V- Sí, sí, sí. Pero soy más del cuento, no tan técnico. Son los cuentos con los que me encantaría empezar a trabajar.
C- ¿Y tenés algo escrito?
V- Sí, tengo mucho escrito.
C-¿No te animás a publicar?
V- Creo que necesito también estudiar, creo que uno puede tener un gran talento, pero hay que encauzarlo dentro de una formación. Así que en algún momento intentaré ponerme a estudiar sobre el tema (para escribir cuentos).
C- ¿Tenés algún escritor favorito?
V- Y Cortázar sería lo más... pero después tenemos muchos internacionales. Lo que pasa es que tuve la suerte de tener una madre super lectora, y eso ha sido un incentivo permanente. Te diría que mi sueño sería una pequeña casa, una pequeña biblioteca en una pequeña casa.
C- Si me decís Cortázar, me imagino que te gustan otros latinoamericanos.
V- Todo el boom latinoamericano creo que ha marcado la generación que nació en el 60, en mi caso en el 70, y tenemos mucho de ello, pero como me gusta Cortázar también me ha podido ir al otro lado de la penumbra oscura de Borges o mismo Sábato, que siempre te dejaba una luz encendida en esos libros. Estamos hablando de esta literatura que ya prácticamente no leemos, estamos más con lo actual, sobre todo estamos pasando un periodo de autoras latinoamericanas, sobre todo argentinas, que es increíble. Pero digo, como va a ser Cortázar, podría ser “Historias de cronopios y famas” un buen aspecto para entender Argentina.






