El crimen de María Soledad Morales, del que se cumplen 30 años, marcó un quiebre en la Catamarca dominada como un feudo por los Saadi y puso en evidencia la impunidad con que se manejaban los hijos del poder, así como también conmovió a todo un país con las recordadas marchas del silencio que encabezaban los padres de la joven y la monja Martha Pelloni.
A 30 años del crimen de María Soledad en Catamarca y los manejos feudales
De jóvenes 17 años, María Soledad Morales quedó inmortalizada en la retina de millones de argentinos tal como estaba en las fotos que solían mostrar sus padres, Ada Rizzardi y Elías Morales, cada vez que reclamaban justicia por ella: ya sea con la mano izquierda en la cadera, posando con un vestido, o con su uniforme escolar, pero siempre con una sonrisa.
En la madrugada del 8 de septiembre de 1990, en una Catamarca gobernada por el peronista Ramón Saadi la estudiante del Colegio del Carmen y San José María Soledad Morales fue violada y asesinada, tras haber recibido una dosis de cocaína inyectada.
Luis Tula, un hombre casado de 28 años y que había tenido una relación con la joven, la llevó desde el boliche Le Feu Rouge, donde las alumnas de la entidad educativa realizaban una fiesta para recaudar fondos para el viaje de egresados, hasta la megadisco Clivus.
Allí estaba Guillermo Luque, hijo del diputado nacional Ángel Luque, y quien, sobre el cierre del Clivus, le gritó a Tula, según declaró el barman del lugar: "A la flaca la llevo yo, vos anda después".
En la mañana del lunes 10 de septiembre, el cuerpo semidesnudo de la joven fue hallado en las afueras de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca: su rostro estaba desfigurado y su padre debió reconocerla por una pequeña cicatriz en una de sus muñecas.
Así comenzó la pesadilla de Ada y Elías, que provocó un antes y un después en la historia de Catamarca: el crimen de María Soledad mostró a todo el país cómo era manejada feudalmente la provincia cordillerana.
La investigación estuvo plagada de irregularidades y complicidades entre la Policía de Catamarca, la Justicia y los dirigentes políticos, generando un caldo de cultivo que explotó en las marchas del silencio que encabezaban los padres de María Soledad y la monja Martha Pelloni, que era la rectora del Colegio del Carmen y San José, para reclamar justicia.
La demanda social obligó al entonces presidente, Carlos Menem, a ordenar su intervención federal de los tres poderes provinciales, lo que terminó con el dominio de los Saadi.
El autor de la violación y asesinato de la joven de 17 años fue Guillermo Luque, hijo del entonces diputado nacional del PJ Ángel Luque, quien también vio terminada su historia política por el crimen.
Guillermo Luque fue condenado en febrero de 1998 a 21 años de cárcel, mientras que a Luis Tula le dieron nueve por considerarlo partícipe secundario de la violación y el asesinato.
Sin embargo, el hijo del entonces diputado salió en libertad condicional "por comportamiento ejemplar" luego de 14 años de encierro, mientras que su cómplice estudió Derecho en la cárcel de Catamarca.
También hubo una película
En 1993, el director de cine Héctor Olivera -autor de La Patagonia rebelde y La noche de los lápices- filmó El caso María Soledad, llevando el asesinato y la impunidad al conocimiento masivo. La historia está basada en el asesinato de la joven María Soledad en Catamarca y en las "marchas de silencio" convocadas por la religiosa Martha Pelloni.
Martha Pelloni Ibañez nació en Buenos Aires, el 23 de febrero de 1941; es profesora, rectora y religiosa de la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas y en la actualidad tiene 79 años.





