Corría el año 1999 y la tensión se apoderó de la provincia de Buenos Aires en una de las jornadas más oscuras que recuerda la historia policial del país. Tres delincuentes irrumpieron a robar en una sucursal del Banco Nación ubicada en Villa Ramallo, dando inicio a una pesadilla que paralizó a la Argentina entera a través de las pantallas de televisión.
170 disparos, rehenes como escudos y muertes de inocentes en un operativo policial fallido
Viente horas de terror, rehenes usados como escudo humano y una lluvia de balas que expuso la peor cara de la policía
La policía rodeó el perímetro del banco de inmediato, tratando de negociar en una toma de rehenes que se extendió durante veinte horas interminables bajo la atenta mirada de los medios y la angustia de los familiares.
La masacre que desató un antes y un después en la Argentina
En plena madrugada, la desesperación empujó a dos de los asaltantes a intentar una huida desesperada a bordo de un auto. Para proteger su retirada, los criminales utilizaron como escudos humanos al gerente de la entidad bancaria, a su esposa y al contador.
Lejos de priorizar la integridad de los rehenes, la respuesta de la policía fue la de desatar una balacera que minutos después todo el país iba a lamentar.
El contador y el gerente del banco perdieron la vida de forma instantánea al recibir los impactos de bala, mientras que la mujer sobrevivió milagrosamente al horror.
Una masacre que evidenció falta de preparación táctica
Por su parte, la masacre desató una profunda crisis institucional que deja en evidencia la falta total de preparación táctica para resolver situaciones de alta complejidad con rehenes en juego. Tiempo después, el asaltante que sobrevivió decidió quitarse la vida en la cárcel.
A partir de aquella noche fatídica en Ramallo, los protocolos de seguridad cambiaron de manera radical en el territorio argentino. Las autoridades establecen una regla inquebrantable que rige hasta la actualidad: la preservación de la vida de los rehenes se ubica por encima de cualquier otra especulación táctica o intento de neutralización de los delincuentes.

