En el wine bar Naoki Garden desembarcó por primera vez en Mendoza “Fileteado Porteño Tour 054 | Mendoza”, una experiencia para locales y extranjeros.
Fileteado Porteño es un proyecto que ya lleva 10 años, iniciado en Buenos Aires y también se ha experimentado con demostraciones en Colombia, Perú y Chile y se ha presentado también en universidades de turismo. Una iniciativa que trata de abordar el arte del fileteado porteño en cursos dictados por el maestro fileteador mendocino Marcos Paradizo en donde cada persona tendrá la posibilidad de experimentar los conocimientos y la técnica de este arte.
Un momento lúdico y divertido a la experiencia y la posibilidad de llevarse de recuerdo la obra que cada uno realice con sus propias manos acompañados por una merienda bien Argentina: mate, facturas y un refrigerio que acompañe a las pinceladas y hacer todavía más disfrutable y sabrosa la experiencia.
¿Qué es el Fileteado Porteño?
A finales del Siglo XIX en talleres y fábricas de carros se generó un arte que requería una veloz ejecución para cumplir tiempos de entrega y, a la vez, ornamentar con elegancia.
Los vendedores de frutas, verduras, panes o leche recorrían cotidianamente las calles porteñas con sus carros decorados con flores, dragones, cintas, banderas argentinas (aunque también italianas y españolas debido a la gran cantidad de inmigrantes), pájaros, caballos y hojas de acanto; todos los elementos típicos del Fileteado.
Los camiones y los colectivos llegaron para reemplazar a los carros tirados por caballos en el transporte de mercaderías y personas, pero también como soporte para esta expresión que no dejaba de afianzarse.
Su evolución se mantuvo ajustada a ciertos preceptos básicos: colores fuertes, brillos y sombras sumados a efectos de volumen, letras de complejo diseño (muchas veces góticas), elementos que se repiten a menudo en la composición (hojas de acanto, bolitas, flores, cintas con los colores argentinos, dragones, etc.) y que sobrecargan las superficies en las que se expresan, muchas veces con predominio de simetrías, contribuyen a una clara identificación de los trabajos realizados en este estilo.
Esa sobrecarga llevó a la increíble decisión de prohibirlo en el transporte público de la Ciudad de Buenos Aires en 1975, justificada en la supuesta confusión que producía a los pasajeros.
Esa prohibición no sólo quedó sin efecto, sino que ahora este arte es Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires desde 2006, cuenta con una exposición permanente en el Museo de la Ciudad y hasta tiene su día: el 14 de septiembre, en honor a la primera exposición dedicada íntegramente a él en 1970. Finalmente, el 1 de diciembre de 2015 fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Nació en la misma época y la misma geografía que el tango y también se convirtió en un símbolo de identidad argentina.
