No todo es música cuyana, desfile de carros y reinas en Vendimia. También cuerpo, mente y alma se armonizan en tiempos de cosecha en la tierra del sol y del buen vino. Es que el programa Yoga por los Caminos del Vino volvió con encuentros otoñales, y desplegó todo su encanto en la Bodega Terrazas de los Andes, sumando a turistas y locales.
La casona de Luján, rodeada de viñas, fue el escenario para celebrar la práctica de esta disciplina, donde la relajación, la postura y la respiración se convirtieron en protagonistas de un atardecer mágico que culminó con una degustación de vinos reserva y delicias del chef.
A pesar del frío y la lluvia de la mañana del domingo 10 de marzo, la clase de yoga y sonido dictada por la profesora Claudina Teruel se disfrutó a pleno en una de las salas de la bodega para más tarde continuar con un brindis en sus terrazas, al lado del jardín. Junto a jugos y aguas saborizadas con frutas se degustaron vinos de toda la línea Reserva de la bodega (Malbec; Cabernet Sauvignon; Cabernet Franc; Merlot; Syrah; Chardonnay; Torrontés y un corte que sólo se vende en la propia bodega y no está en el mercado: el Sauvignon Blanc). Los ricos bocados, a cargo de la chef Noelia Squizziato, fueron bruschettas de hongos y espinacas; bruschettas de manzanas y queso azul; empanadas de humita; galletas de avena y carrot cakes.
El majestuoso paisaje de un viñedo, la montaña o un paraje natural de Mendoza enmarcaron la vivencia, que estuvo acompañada de sonidos de cuencos, gong, samafón y sutil música de mantras. El objetivo de la actividad es acercar a mendocinos y turistas una disciplina que busca el bienestar, y compartir con los anfitriones de las bodegas, las características de sus creaciones, proyectos, historia y presente de cada una de las locaciones.
Lorena Cépparo, anfitriona del sector Turismo de la bodega, brindó a los asistentes detalles de la degustación e invitó a gozar de los servicios ofrecidos por la casa de huéspedes y restaurante de Terrazas de los Andes.
Fotos: Gentileza



