Petrona Ortubia de Vargas cumplió recientemente 100 años y entró en el reducido "club" de personas centenarias de San Rafael. Vive en su humilde hogar de La Llave acompañado de uno de los 14 hijos que tuvo en su extensa vida.
Su descendencia incluye a una gran cantidad de nietos, bisnietos y hasta tataranietos. "No me acuerdo del nombre de todos", dijo entre risas a Canal 6.
Nació el 13 de mayo de 1917, en una época donde el mundo era diferente y en su siglo de vida lo vio cambiar totalmente. Hay que pensar que en sus primeros años los autos y los aviones no estaban muy difundidos, aún no existía la radio como medio masivo de comunicación y menos aún la televisión.
También sobrevivió a su marido y a varios de sus hijos, ya que fallecieron seis de ellos
¿Se da cuenta que tiene un montón de años?, le preguntó Antonella Barroso al ser entrevistada para Bonita Mañana. "Sí", respondió entre risas la centenaria mujer.
Contó que vive "tranquila con mis hijos, mi vida ha sido tranquila, la he pasado cuidando a mis hijos, viendo que se criaran bien". También "trabajé en la cosecha en la finca, cuando había uva".
Consideró que "todo ha cambiado, la gente también, antes las personas eran más humildes, aunque fuera 'platudo' no le miraba en menos a los demás. Yo hallo que antes era mejor la vida".
Para doña Petrona el respeto es fundamental y cree que ahora los padres apañan lo malo que hacen sus hijos y por eso aconseja "que críen bien a sus hijos, que les digan lo que hacen mal".
También ve que se perdió el respeto hacia los maestros. "A mis hijos les decía: 'ustedes respeten a los mayores'; no es cuestión que les digan de vos a los maestras y directores. Yo mismo le digo de señor o usted a gente menor que yo".
Sus cien años los lleva muy bien, está muy lúcida, casi no ingiere medicamentos y camina sola, a pesar que ha sido operada dos veces de la cadera. "Apenas tomo la pastillita para la presión, el doctor no me da muchos remedios".
Su secreto es que "uno esté bien. Los únicos cuidados han sido comer bien y estar tranquila, no es cuestión de vivir peleando con el marido", comentó entre risas.
Sus hijos
"Yo soy de las menores, mis hermanos que siempre han estado con ella han podido compartir lo bueno y lo malo, las alegrías y las tristezas con mamá", dijo Estela Vargas.
"Éramos catorce, quedamos ocho hermanos, pero estamos agradecidos a Dios porque ella está con nosotros, es una alegría para nosotros, hay que aprovecharla", añadió.
Juan José vive con Petrona y la cuida. El aprendizaje principal que le ha dejado, ha sido "el respeto a los grandes y también a los chicos", ya que jugó al futbol en La Llave y ahora entrena a los niños, a quienes les transmite las enseñanzas de su mamá.
Ema Norma, otra de sus hijas, manifestó que "lo que más le voy a agradecer a mi mamá es la educación que nos dio. Yo tengo diez hijos y al más chico le cortó el cordón, porque nació en casa".
"Es una alegría tenerla con tanta salud, siempre nos da consejitos", expresó con alegría.
