Si hay productores que celebran este año en el país, serán los grandes, los sojeros y otros. Porque las economías regionales siguen sin tener un lugar en la mesa grande nacional, pese a las promesas (y de todos los partidos y candidatos).
En nuestra provincia se van conociendo datos del daño que dejó las heladas. El Instituto de Desarrollo Rural informó en su pronóstico de cosecha de la temporada 2016-2017 que la producción frutícola a nivel provincial caerá un 51% promedio en peras, duraznos y ciruelas de industria con respecto a la temporada anterior. Y gran parte del daño está en San Rafael y en Alvear.
Hace años se viene padeciendo los precios bajos que dinamitan la rentabilidad y ahora nuestros pequeños y medianos productores deberán rezar para que la piedra eluda sus fincas y deje algo en pie de lo poco que queda. Eso sí, los que puedan cosechar seguro mejorarán sus precios porque esa es la ley de la oferta y la demanda, pero el grueso de los agricultores tendrá una temporada desesperante.
En la ciruela de industria se espera una caída de casi el 70% a nivel provincial, lo que tendrá un gran impacto en el empleo de los secadores de San Rafael y Alvear, donde se concentra el grueso del sector.
En cuanto al durazno para industrializar, la merma esperada en el promedio de los oasis productivos es del 44%, pero según infiere el IDR para esta fruta, "la oferta estimada más el stock en fábrica calza con la demanda esperada; por lo tanto se prevé una interacción de buenos precios".
Este difícil panorama me hace preguntar cuándo será el día que desde la mesa grande se mire a las economías regionales, que no mueven las agujas de la economía grande, dicen algunos, aunque tal vez la sentencia esté afectada por la memoria: es que hace tanto que las economías regionales están apenas subsistiendo, que nadie recuerda lo bueno que era para el país cuando en el campo chico había plata.
