En 1992 Bill Clinton usó la frase "Es la economía, estúpido" para referirse a su opositor de entonces, George Bush padre. La frase llegó para quedarse y fue muy usada en la política de todo el mundo.
En mi opinión muchos de los problemas que azotan este país se deben en gran parte a la impunidad (la mala educación hace el resto). El jueves cubrimos un incendio en Las Paredes que comenzó con una quema de pastizales y llegó a cinco metros de una casa habitada por una mujer y sus hijos.
Es difícil explicar en palabras la desesperación que tenía esa mujer ante lo que estuvo a punto de ser la pérdida de su casa e incluso de sus vidas mismas, de no haberse percatado uno de sus hijos la cercanía de las llamas.
La dueña de casa, con disfonía por la angustia vivida, contó en la cámara de Canal 6 lo regular de esta situación y expuso que se repite porque nunca nadie es sancionado. Y no le falta razón. La falta de sanciones a quienes cometen esta infracción lleva a que se siga haciendo en muchas fincas. De hecho, cuando estábamos buscando la ubicación del fuego, vimos otras dos quemas de pastizales, en una finca y en una acequia llena de "yuyos".
¿Alguno conoce de personas sancionadas efectivamente con multa o prisión por casos así? Yo no. Y ese es el punto, que las malas acciones quedan impunes.
Pasa en otros ámbitos del país. Corrupción, tránsito y un sinfín de áreas.
Hace unos días se dio a conocer la presunta participación de un menor en un robo y se informó que tenía 18 causas anteriores. Se lo detuvo, se lo puso en un hogar y el mismo día se fue.
El sistema penal argentino parece incapaz de resolver la situación de menores que delinquen. Antes era algo extraordinario encontrar que en un delito había participado un menor, ahora ya casi nada llama la atención.
Es un asunto a mirar y resolver. La impunidad lo pudre todo. No hay sociedad que pueda avanzar si se descompone por dentro.



