En todos los papeles que salen de la Municipalidad se coloca un sello, que en algunos casos está en colores y representa al Escudo municipal.
El origen del escudo lo encontramos en 1911, cuando reunido el Concejo Deliberante, el 25 de marzo, dictó la ordenanza por la cual se autorizaba al intendente municipal a que mandara confeccionar un Escudo municipal que representara al departamento.
Tal cual está en la ordenanza se confeccionó el escudo. Rodean al Escudo dos ramas de laurel entrelazadas en la parte inferior con una cinta celeste y blanca, y como soportando todo el conjunto, dos cuernos de la abundancia derramando frutos, sobe todo uvas y duraznos.
Con respecto al párrafo de la ordenanza que dice: “en la parte superior el Escudo llevará la siguiente inscripción”, esto no se cumple ya que la inscripción fue colocada en la parte inferior.
¿De dónde fue obtenido el modelo? Si nos asomamos a la avenida Hipólito Yrigoyen y miramos hacia el oeste podremos ver las montañas nevadas, de las más elevadas de la tierra, porque pertenecen a la Cordillera de los Andes .
Al atardecer veremos también al astro rey desaparecer lentamente tras esos enormes bloques de piedra, para dejar paso a la noche y al descanso, reapareciendo al día siguiente por el este, elevándose sobre la planicie para iluminar con sus cálidos rayos todo el paisaje y dar su calor y su luz, para que crezcan vigorosas las plantaciones que, con el sudor de su frente, ha sembrado el labriego, los pioneros que sin importarles las inclemencias del tiempo o lo agreste del paisaje, trabajaron de sol a sol, arrancando árboles y arbustos, extrayendo las raíces con rastrones, nivelando el terreno con agua, haciendo los surcos con su arado tirado por bueyes o en algunos casos un caballo, para recién poder plantar en ese suelo virgen semillas o estacas y que luego con el riego vivificante de nuestros ríos germinaran y crecieran las plantas, derivando en árboles generosos o fértiles arbustos, que dieron origen a este hermoso vergel que es San Rafael, donde la tierra brinda generosa todos los frutos que derrama el cuerno de la abundancia.
¡Qué alegórico es nuestro escudo¡ En él está representado el origen de nuestra riqueza: el trabajo del hombre, arrancando al desierto, con la ayuda del riego proveniente de los deshielos de las nieves eternas, la riqueza oculta escondida entre el pedregullo que tapiza el suelo, convirtiéndolo en un oasis.
¡El trabajo del hombre, el agua y el suelo coronan el verde con rojos rubíes, dorados ámbar, púrpuras espléndidos, todos los tonos de las frutas que maduran, con el calor de los rayos del sol!
