La vida de Adriana Vanesa Maugouber, de entonces 22 años, cambió completamente el 26 de marzo de 2017 cuando fue atropellada por un taxi en Callao, casi prolongación Zapata, y sufrió un fuerte golpe en la cabeza. Quedó en silla de ruedas sin poder moverse ni hablar y alimentándose por sonda tras permanecer dos meses y quince días hospitalizada, primero luchando por su vida en terapia intensiva y luego internada en una sala común.
Tras esto su humilde familia luchó a brazo partido para conseguir la mejor rehabilitación y sobre todo la cobertura por su elevado costo. A un año de este hecho trágico, ellos y la joven arrollada ya ven los frutos de su lucha. Vanesa ya puede caminar y hablar, aunque aún le queda un largo camino, de varios años.
"Me estoy recuperando, tuve secuelas que todavía no se me van, me enojo y lloro ahí nomás", contó Vanesa a Canal 6 con una voz suave pero continua y un estado de ánimo mejor, debido a que en junio pasado, tras haber salido del hospital, sufría pozos de depresión en los que no quería que la sacaran de su cama. También es evidente su mejor estado físico, ya que había perdido peso y estaba muy delgada.
Explicó con una sonrisa que "estoy en rehabilitación para mi voz porque no estoy hablando bien, perdí mis cuerdas vocales cuando estuve internada" y también "estoy en recuperación para caminar bien, porque estoy caminando muy despacito".
Realiza terapia física entre tres y cuatro veces por semana y se incorpora con un andador. Contó que sus ejercicios incluyen "levantar los dos brazos hasta arriba porque el izquierdo sólo me llega hasta la frente".
No tiene recuerdos de los instantes posteriores a ser atropellada porque "perdí el conocimiento y quedé inconsciente".
Al lugar del atropello volvió sólo una vez cuando iba con su papá en auto, pero "no quiero pasar más por ahí porque me acuerdo y me pone mal". Y sobre el taxista que la arrolló, dijo que "quiero que esté preso".
La recuperación ha sido doblemente esforzada, porque en ese lapso perdió parte de su familia. "Mi papá sufrió un montón, porque primero fue mi accidente, después la muerte de mi mamá y después de mi abuela, que era su mamá", evocó entre lágrimas.
Por último dejó un mensaje para quienes transitan una lucha similar: "Hay que salir adelante, siempre con paciencia".
La joven atropellada por el taxi inicia su larga rehabilitación
Vanesa al salir el hospital en junio del año pasado