La mayoría de los brasileños se oponen a permitir que las mujeres embarazadas aborten los fetos a los que se les diagnosticó microcefalia, un daño cerebral infantil que ha sido relacionado con el virus del .
En una encuesta publicada el lunes por el diario Folha de Sao Paulo, el 51% de los entrevistados dijo rechazar la idea de relajar las estrictas leyes contra el aborto en , incluso en los casos en los que se ha confirmado microcefalia.
Solo el 39% dijo estar de acuerdo con un cambio en la ley en tales circunstancias.
La encuesta se hizo a 2.678 personas en 171 municipios de todo Brasil el 24 y 25 de febrero. La encuesta tiene un margen de error de más/menos 2 puntos porcentuales.
El aborto es ilegal en Brasil, excepto en casos de violación, peligro para la vida de la madre o por anencefalia, otro defecto de nacimiento que afecta al cerebro. Sin embargo, en la práctica, las mujeres adineradas en las zonas urbanas tienden a tener un acceso relativamente fácil a abortos seguros en clínicas privadas. Las mujeres de menos recursos a menudo recurren a procedimientos poco seguros.
A raíz del brote del zika, un grupo de abogados, académicos y activistas por los derechos de la mujer anunciaron planes para presentar una petición a la Corte Suprema de Brasil para pedir que se le permita a las mujeres infectadas con el virus durante el tener acceso a abortos legales.
Naciones Unidas también ha instado a los países afectados por el brote a considerar el levantamiento de las prohibiciones restrictivas sobre el aborto.
En la actualidad, las mujeres que llevan a cabo abortos se enfrentan a penas de cárcel de entre uno a tres años. El 16 de febrero un legislador brasileño propuso un proyecto de ley que propone endurecer las penas en los casos de mujeres que aborten fetos con microcefalia.
