Silvina Molina, como tantas mendocinas, siempre tuvo a Chile como uno de sus destinos favoritos. Cruzar la cordillera, cambiar de aire, disfrutar del mar y volver con la sensación de unas mini vacaciones fue, durante años, un ritual casi natural. Reñaca, Viña del Mar y sus alrededores formaban parte de ese mapa afectivo que muchos cuyanos conocen de memoria. Sin embargo, uno de esos viajes dejó de ser simplemente una escapada y se transformó en una experiencia que la marcó para siempre. Fue por un hecho de inseguridad ocasionado por los famosos robarruedas.
Robarruedas en Chile: el viaje de una mendocina y la inseguridad que terminó con intervención policial
El testimonio de Silvina Molina expone una modalidad de robo frecuente en rutas chilenas y los cuidados clave para evitar ser víctima de la inseguridad
Ocurrió en uno de sus cruces al país vecino, cuando regresaba a Mendoza junto a su familia. El viaje transcurría con normalidad hasta que una serie de señales empezaron a encender una alerta interna. “Uno siente cuando algo no está bien”, resume Silvina. Esa intuición, mezclada con información que ya circulaba entre viajeros frecuentes, terminó siendo clave para evitar un hecho mucho más grave.
Antes de emprender el regreso, hizo una parada breve para revisar las ruedas del auto en una estación de servicio de Viña del Mar, una de esas ubicaciones clásicas que todos los mendocinos reconocen. El vehículo iba cargado: valijas, su hijo, su perra, todo lo necesario para volver a casa. Nada parecía fuera de lo común. Sin embargo, ya en camino, notó que un auto la seguía desde hacía varios kilómetros. Era un Suzuki que se mantenía detrás suyo de manera insistente.
Los famosos robarruedas que dañan neumáticos para delinquir
La situación se volvió más inquietante cuando tomó la ruta de regreso hacia Mendoza. En ese momento, el mismo vehículo se colocó a su lado y el conductor comenzó a hacerle señas, indicándole que tenía una rueda pinchada. Esa escena, que podría parecer un gesto solidario, es en realidad una modalidad de robo cada vez más conocida en Chile: los llamados “robarruedas”. Se trata de delincuentes que dañan intencionalmente los neumáticos para forzar a los conductores a detenerse en zonas poco seguras y así robar pertenencias o directamente el vehículo.
Silvina ya había escuchado relatos similares. Por eso, pese a la tensión y el miedo, tomó una decisión firme: no detenerse bajo ningún punto. “No me iba a parar por nada del mundo”, recuerda. Le pidió a su hijo Lisandro que estuviera atento mientras buscaba un lugar seguro. A los pocos minutos, divisó un peaje interno, de esos que se encuentran al costado de la ruta para ingresar a pueblos o caminos secundarios. Sin dudarlo, se desvió hacia allí.
Los delincuentes la siguieron y le hicieron señas para que se corriera del lugar. Fue entonces cuando Silvina cerró el auto y reaccionó con rapidez. Le indicó a su hijo que bajara y se acercara a la garita del peaje para pedir que llamaran a la policía. Esa acción fue suficiente para que los hombres se dieran a la fuga. El peligro inmediato había pasado, pero el temor quedó por siempre.
"La rueda había sido dañada con una navaja", dijo Silvina
Más tarde, en una gomería —o “vulcanería”, como se las conoce en Chile— confirmó lo que temía: la rueda había sido atacada con un objeto cortante. “Tenía literalmente un navajazo”, cuenta. No había sido una pinchadura casual. Había sido un intento de robo planificado.
Silvina reconoce que tuvo suerte. Estar cerca de un peaje, contar con una garita y reaccionar a tiempo fueron factores decisivos. “Zafé, zafé porque me encontré con ese lugar”, dice, todavía conmovida. Pero también es consciente de que no todos corren con la misma fortuna.
Desde entonces, su manera de viajar cambió. Sigue yendo a Chile, porque el cariño por ese destino permanece, pero lo hace con cuidados extremos. Observa si algún vehículo la sigue, evita detenerse en estaciones de servicio durante el regreso y solo para ante una urgencia real y en lugares muy visibles. “Hay que estar muy atentos”, insiste.
La experiencia de Silvina no es un caso aislado. En los últimos años, la inseguridad vial y los robos bajo esta modalidad se volvieron una preocupación recurrente entre turistas y viajeros argentinos en Chile. Los robarruedas operan con rapidez y aprovechan momentos de distracción o cansancio, especialmente en rutas de salida y zonas cercanas a ciudades turísticas.
Su testimonio funciona hoy como advertencia. No desde el miedo, sino desde la prevención. “Chile es hermoso y vale la pena, pero hay que viajar informados”, señala. Porque a veces, una decisión tomada a tiempo puede marcar la diferencia entre una anécdota que alerta y una tragedia que se lamenta.






