Tradicional

Cómo es la Sopa paraguaya: la receta del bizcochuelo salado, esponjoso y sabrosísimo

Es una de las recetas de Paraguay más tradicionales. Esta sopa no es líquida: es un bizcochuelo salado esponjoso y fácil de preparar

La sopa paraguaya es una de las recetas más tradicionales de Paraguay, que también ganó popularidad en el noreste argentino. A diferencia de lo que su nombre sugiere, no se trata de una sopa líquida, sino de una preparación sólida, similar a un bizcochuelo salado, con una textura esponjosa y un sabor intenso.

Entre las recetas típicas de Paraguay, esta sopa se destaca por su evolución: en sus orígenes era más líquida, pero con el tiempo adquirió una consistencia firme que permite cortarla en porciones y transportarla con facilidad. Su preparación clásica incluye harina de maíz, cebolla, manteca, leche, huevos y abundante queso, una combinación que da como resultado un bizcochuelo salado irresistible.

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Receta para hacer sopa paraguaya

Ingredientes:

  • 4 cebollas
  • 1 diente de ajo
  • 5 huevos
  • 1 taza de queso parmesano
  • 1/2 taza de queso rallado
  • 2 tazas de leche
  • 4 tazas de harina de maíz (puedes reemplazarla por polenta)
  • Manteca, cantidad necesaria
  • Sal, a gusto
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Cómo hacer sopa paraguaya: la receta, paso a paso

  1. Primero, corta las cebollas en pluma y rehógalas en manteca. Luego, condimenta con sal y agrega el diente de ajo picado.
  2. En un recipiente, bate los huevos y suma la leche. Luego, agrega la harina de maiz batiendo bien.
  3. Por otra parte, ralla el queso parmesano y el queso para rallar. Súmalos a la mezcla anterior junto con la cebolla rehogada.
  4. Finalmente, lleva la mezcla a un molde enmantecado y cocina en el horno a 180ªC durante aproximadamente 30 minutos o hasta que la sopa paraguaya esté bien dorada por fuera y tierna por dentro.

La sopa paraguaya es una preparación versátil que puede disfrutarse de distintas maneras: caliente como plato principal o guarnición, o bien tibia y hasta fría. Lo más recomendable es consumirla recién hecha, y luego cortarla en porciones para conservarla en la heladera.

Al momento de volver a comerla, puedes elegir entre disfrutarla fría, una opción muy sabrosa, o recalentarla en una plancha o en el microondas, teniendo en cuenta que puede perder algo de firmeza.

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