A la hora de realzar el sabor de un asado, un buen plato de papas rústicas, tacos o unos sándwiches caseros, la salsa de ajo es una aliada imbatible. Intensa, aromática y súper cremosa, esta receta no puede faltar en la mesa de los argentinos. Sin embargo, muchas versiones comerciales o tradicionales recurren a la mayonesa como base.
En esta receta de pocos ingredientes existe un diferencial clave: no lleva mayonesa, lo que la convierte en una opción mucho más liviana, saludable y con un perfil de sabor auténtico que se logra mediante una correcta emulsión de la leche fría y el aceite.
Receta de salsa de ajo casera, ingredientes
- 3 dientes de ajo
- 1/2 taza de leche entera bien fría
- 1 taza de aceite de girasol o maíz (incorporado en hilo)
- 1 cucharadita de sal fina
- Jugo de 1/2 limón fresco
- Condimentos opcionales: un puñado de perejil fresco picado y una pizca de chile en polvo o pimentón
Receta de salsa de ajo casera, paso a paso
- Pelar los dientes de ajo y colocar en el vaso de la licuadora o de la minipimer junto con la leche bien fría y la sal. Procesar durante unos segundos hasta lograr una mezcla integrada.
- Con el motor en marcha a velocidad constante, comenzar a incorporar el aceite en forma de hilo muy fino y continuo. Vas a notar cómo la preparación toma aire, espesa gradualmente y adquiere una consistencia cremosa similar a la de un aderezo.
- Una vez lograda la textura deseada, agregar el jugo de limón, el perejil picado y la pizca de chile. Mezclar suavemente con una cuchara o procesar un par de segundos más para integrar las especias.
- Volcar la salsa de ajo en un frasco de vidrio o recipiente hermético y llevar a la heladera durante al menos 30 minutos antes de servir. Este frío de reposo permitirá que los sabores se asienten y la crema tome cuerpo final.
Trucos para la receta perfecta
- La leche debe estar helada: el choque térmico entre la leche fría de heladera y el aceite a temperatura ambiente es el secreto que permite la emulsión rápida sin que se corte.
- Controlar la intensidad del ajo: si te gusta un sabor suave, podés blanquear los dientes de ajo unos segundos en agua hirviendo antes de licuarlos.
- Conservación: al no contener huevo fresco, esta versión dura hasta una semana guardada en la heladera en un frasco bien cerrado.



