UNO acompañó a Beltrán, un bebé de cinco meses, a sortear obstáculos por las calles de la capital entrerriana.

VIDEO: Andar con cochecito de bebé por las calles paranaenses; una verdadera odisea

Acompañamos a Beltrán, un bebé paranaense de cinco meses, en su recorrido diario hasta el jardín maternal al que asiste, en la zona céntrica de Paraná. UNO hizo un recorrido de diez cuadras, y experimentó lo que vive una mamá que transita apurada por cumplir horarios.Arremeter con el cochecito, hacer palanca, tratar de sacar la rueda de un pozo, evitar baldosas flojas, tener en cuenta las veredas rotas o desniveladas por las raíces de los árboles, caminar por la calle para evitar obreros trabajando; motos estacionadas en la vereda, excremento de perros, comerciantes que no cumplen con los horarios de descarga de mercadería, puestos callejeros y mesas de bares, son algunos de los obstáculos más comunes.

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En muchas de las esquinas no hay rampas o están obstruidas, hay autos mal estacionados, otros que se frenan sobre la senda peatonal a la espera de la luz verde del semáforo, la lista es larga y seguramente ustedes, lectores, podrán sumar sus propias experiencias.

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La situación no sólo involucra a madres, padres, abuelos y tíos que transitan las calles con un coche de bebé sino también lo sufren adultos mayores, personas con movilidad o visión reducida, embarazadas.

Los bebés parecen ya estar acostumbrados al traqueteo, sin embargo muchas veces reaccionan. Se dan ocasiones en que un inspector de tránsito y policía son observadores pacíficos de la situación, ven a una persona intentando cruzar con un coche en horarios picos de circulación, pero no ayudan.

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Son los ciudadanos comunes los que más se solidarizan y cortan el tránsito para que quien viene haciendo malabares pueda llegar a destino. El transporte público también hace difícil el traslado de los pequeños en coche.

Así se siente. Quien sale de su casa con un cochecito de bebé por Paraná sabe que le espera un verdadero rally por las calles del casco céntrico. En los barrios la situación es similar o peor por la falta de veredas.

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Por supuesto, mucho tiene que ver la falta de conciencia de algunos vecinos y también las malas condiciones de infraestructura urbana. En definitiva, circular es una verdadera odisea, para el niño y sus cuidadores.

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Foto UNO/Ayelén Morales
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