El origen o causa del intenso y profundo olor pestilente que invadió a la capital provincial desde las últimas horas de la tarde del martes y hasta las primeras del miércoles, aún no pudo ser rastreado o constatado.
Un deja vù ambiental tuvo la mayoría de los paranaenses, que durante las últimas dos décadas se habían acostumbrado a la invasión de humo que provenía del Volcadero. La puesta en funcionamiento de la planta de tratamiento de residuos, y una mejor tarea de relleno de los residuos domiciliarios en los últimos años, dejó atrás ese recurrente problema. La primera reacción mayoritaria fue ese recuerdo en el imaginario colectivo. Sin embargo, el olor era muy distinto, más parecido a cloaca, y se sintió en el centro de la ciudad, y en los barrios, de los distintos puntos cardinales.
Luego de una noche y mañana de largas especulaciones acerca de las causas, y entre medio de rumores y versiones -a través de disparatadas cadenas de WhatsApp-, en horas de la tarde de ayer y ante la consulta de UNO, desde el municipio se informó que se mantenía la vigilancia y seguían los controles y recorridas para intentar constatar qué pudo originar la invasión y expansión de semejante olor nauseabundo, ya sin la presencia de ese hedor.
En ese marco, los motivos apuntaron a la quema proveniente de las ladrillerías, que según desde el municipio, se desparramó a partir del viento y a través de los arroyos, utilizados como tiraje de esa onda expansiva. Y se descartó cualquier inconveniente que pudiese haberse producido por inconvenientes o mal funcionamiento de la red cloacal.
Ante la consulta de UNO, la secretaria de Ambiente de la Municipalidad, Rosa Hojman, confirmó que durante la mañana concurrieron inspectores de su área a la zona de las ladrillerías, y no se constató la presencia de olores que puedan ser causantes de lo sucedido en la noche del martes. La recorrida de agentes de Ambiente municipal incluyó a la zona del Parque Industrial, sin resultados positivos, al menos en primera instancia.
En tanto, desde el gremio que reúne a los trabajadores de las ladrillerías, se descartó de plano cualquier responsabilidad en esa situación.
El delegado local de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra) Federico Feltes, rechazó la posibilidad que se deba a la labor de los ladrilleros. "Siempre nos responsabilizan como contaminantes, o por olores, e incluso dicen que quemamos cubiertas, y no es real", aclaró sobre una actividad milenaria, que en Paraná reúne a unos 200 trabajadores, en torno a unas 60 ladrillerías distribuidas fundamentalmente en la zona este, y en menor medida, en el sur de la ciudad.
"La bosta de caballo ya no se utiliza más para ligar el barro, y ahora se trabaja con desechos de madera. Y además, ya ni siquiera se pisa el barro con animales, porque está prohibido", planteó.
Por otra parte, citó que la actividad se desarrolla a partir de la mañana, y se extiende durante el día, pero no se realiza en horario nocturno.
"No hay posibilidad alguna de que sean las ladrillerías", reafirmó Feltes, sobre una supuesta responsabilidad en el olor que invadió a la ciudad. Y aprovechó la ocasión para invitar a los funcionarios, a recorrer las ladrillerías, y las condiciones de vida de las familias que habitan y trabajan en el mismo lugar, donde faltan distintos servicios públicos.
Y reclamó la instrumentación de una ordenanza sancionada por unanimidad años atrás, que cedía a unas 43 familias -en riesgo de desalojo-, de un 10% de un amplio predio que ocupan, en calles Miguel David y Pedro Martínez. "Hasta ahora no se ha instrumentado esa norma", insistió.
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Redes polémicas
Entre tantos anónimos y falsas versiones distribuidas en las redes sociales acerca de problemas en las redes de agua potable y de cloaca, desde el municipio se tuvo que aclarar esas versiones. "El agua potable está absolutamente en condiciones de ser consumida, no hay ninguna veracidad sobre la falta de sanidad. La planta potabilizadora funciona de manera automática y cuando detecta alguna irregularidad, como un compuesto químico, da alerta de inmediato. El agua es segura y potabilizada", aclaró el titular del Centro Integrador de Servicios Públicos, Roberto Sabbioni.
"No se puede jugar con la salud de la gente, con esas cadenas", cuestionó el funcionario. Similar reacción se había distribuido por Whats App y Facebook, tiempo atrás, cuando sobre el río Paraná -en jurisdicción paraguaya- se había desparramado un producto químico.
