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Vendimia y polémica: con la Testa coronada de manera inalterable

Cosas verás que no creerás: una senadora reclama que la elección de la Reina de la Vendimia sea declarada un asunto de Estado

En las monarquías parlamentarias la elección de la Reina o del Rey es un asunto de Estado. Es coherente. En una república presidencialista como la Argentina, un país que suprimió los títulos de nobleza hace 208 años, es una rareza. En Mendoza, la senadora Gabriela Testa, de la coalición Cambia Mendoza, ha reclamado que la elección de la Reina de la Vendimia sea considerada de aquí en más un asunto de Estado a fin de que nadie se meta con la famosa "elección, coronación y proclamación" de la Reina. Parece destemplado.

La senadora, de la UCR, que ya se desempeñó en años anteriores como titular del Ente Mendoza de Turismo, sostiene que hay que considerar al "reinado vendimial" como "una institución inalterable" porque forma parte de nuestro "patrimonio cultural inmaterial". Nos suena a Diana Conti, aquella legisladora kirchnerista que pedía una Cristina Eterna.

Lo concreto, lo noticioso, es que Testa ha presentado un proyecto de declaración para actualizar el reglamento del Reinado de la Fiesta Nacional de la Vendimia, tendiente a que allí queden debidamente fijadas esas disposiciones rimbombantes que sugiere. Cosa que a ningún gobernador o intendente se le vayan a ocurrir hacer locuras antimonárquicas.

Inalterable. Inmaterial. Son palabras demasiado raras en una democracia republicana donde rige la periodicidad de los mandatos y donde se aceptan como necesarios los cambios sociales. La evolución por sobre la revolución.

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No se toca

La senadora Testa entiende que esas disposiciones que propone obligarán a respetar la tradición de elegir a la Reina y la Virreina de la Fiesta Nacional de la Vendimia, algo que viene siendo cuestionado por las nuevas tendencias sociales que creen que eso es antiguo, extemporáneo, y que no tiene nada que ver con la ampliación de derechos que ha logrado la mujer en los últimos años, donde se han considerado a esos certámenes de belleza femenina como una forma de cosificación.

En dos municipalidades, la de Malargüe y la de Guaymallén, ya han decidido ponerle fin a esos reinados de cotillón (por motivos muy diferentes), lo que ha despertado las iras de los defensores de los títulos de realeza y nobleza.

En Malargüe la rebelión es porque esa comuna tiene su mayor riqueza en la minería, cercenada por una ley provincial que la obliga a ser antiminera. Un disparate. En Guaymallén en cambio los argumentos corren de manera paralela a los nuevos vientos sociales: elegir reina, a esta altura, es algo que atrasa.

El fenómeno

El quid de la cuestión es que aquello que se debe salvar y preservar es, en realidad, la Fiesta de la Vendimia, un festejo popular devenido atracción nacional e internacional y que tendrá mucho futuro si sabemos mantener, con habilidad, un equilibrio entre sus rasgos tradicionales y las novedades que ofrece hoy la tecnología puesta al servicio del espectáculo.

La elección de una Reina, en cambio, es vista por un sector de la sociedad como un acto perimido, anticuado, que cada vez tiene menos que ver con el festejo central de una de las grandes capitales del vino.

Es valorable que Testa haya dicho que "hay que repensar la Fiesta de la Vendimia" para sostenerla en el tiempo. Sin embargo ella pone como condición que no toquemos la vigencia de los reinados mientras repensamos

Testa afirma que las reinas de la Vendimia fueron mujeres "empoderadas" mucho antes de que ese término se pusiera de moda. Otro de los argumentos de la senadora es que "la interacción entre las soberanas y el pueblo en el Carrusel y la Vía Blanca marcan una diferencia única respecto de otras fiestas populares de la Argentina".

Pero donde se le nota la pata a la sota es cuando ella especifica que "la discusión de la Vendimia se tiene que dar entre expertos técnicos y no ser banalizada en un debate por redes sociales acerca de si se tiene que seguir eligiendo reina o no".

Es bueno que se genere este debate, más allá del lado que uno se encuentre como mendocino. Nadie puede desconocer que en Guaymallén ha surgido toda una movida contestataria contra la decisión del Concejo Deliberante de no seguir avalando la elección de reinas en ese municipio. La reacción está movilizada sobre todo por ex reinas y grupos afines, que prometen hacer la elección de la reina por fuera de la Comuna.

En caso de lograrlo, algo que hoy parece imposible, ¿le reconocerá entidad la Provincia a esa reina para presentarse a la elección nacional? ¿Cómo va a representar a un municipio cuyas autoridades elegidas por el pueblo no la avalan?

Como se ve, habrá que empezar a alquilar balcones.