Tinelli, tristón expectante

"Yo lo veo tristón ¿o es idea mía?", dice mi hija mayor que engancha el programa en la parte final. No digo nada, pero pongo cara de quizás.

En realidad yo diría: menos eufórico, como preocupado, expectante. Es que ya no es un pibe. Va a cumplir 60 el año que viene y está lleno de interrogantes sobre si entrar o no de lleno a la política.

O de seguir en el negocio de la animación y la generación de contenidos para TV en sus diversas plataformas, que es también una forma de hacer política. Formidable forma.

¿O por qué se creen ustedes que desde hace años Marcelo Tinelli aparece en el top ten de los argentinos con más poder?

Malditas preguntas

Este bolivariano (de Bolivar, provincia de Buenos Aires, no por chavista) tuvo su prueba de fuego cuando se metió a dirigente del fútbol con intenciones de presidir la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ese reino del mal con más traiciones y entreveros que Game of Thrones. Esa mafia dirigencial lo planchó. Y para colmo a San Lorenzo, su equipo, le va para el traste.

¿Y si en política me pasa lo mismo?, parece estar preguntándose, como si no supiera lo que en realidad le espera.

Pero, ojo, Tinelli no es tampoco un bebé de pecho. lleva más de 30 años trabajando en la tele, un ámbito que, al decir de Jorge Lanata, "es peor por la guerra".

Qué momentos

Vi a Tinelli en su primer programa de este año electoral para tratar, entonces, de observar al mediático político en ciernes, ese que ahora dice haber sido peronista toda su vida. De corazón, de manera "natural", como Perón decía que había que ser peronista. 

Me acordé del Tinelli que acogió a Fernando De la Rúa cuando éste quiso  usar ShowMatch para levantar su imagen presidencial y terminó ridiculizado por sus torpezas. Tinelli se hizo una fiesta con el radical. Claro, no hacerlo hubiese sido un desperdicio. 

Rememoré al rey de la televisión cumpliendo la ceremonia del dolor en el velorio de Néstor Kirchner, junto a la viuda presidenta. Y reviví  ese abrazo tan sentido con Cristina que ningún argentino dejó de ver.

No pude olvidar (¿quién podría?) cuando le vendió a Cristóbal López, uno de los peores kirchneristas de los que se tenga memoria, su productora Ideas del Sur, en esa época en que el kirchnerismo armaba un holding  de medios oficialistas, con fondos públicos, para combatir a la prensa crítica.

Work in progress

Por ahora, ese Tinelli impetuoso y osado no aparece totalmente en "modo política". Por el contrario, mide al milímetro cada movimiento y eso quizás le haga perder frescura.

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¿Veremos este año al Tinelli que conjugaba tan bien al muchacho avispado de barrio con el empresario que se permitía libertades como si fuera un tipo del "off Corrientes" o al que, tras haber sido "un pecador" por ciertos  tintes machistas, salió a defender con pasión y -creo- sinceridad la causa del feminismo y la lucha contra violencia de género?

¿Veremos este año al jodón al 100% de otras temporadas. O a otro que se cuidará como de mearse en la cama asesorado por su Durán Barba que habrá sabido conseguir?

Después de haber rifado el prestigio de Ideas del Sur en manos de Cristóbal López, es sintomático que Tinelli haya reincidido en el negocio de la generación de contenidos audiovisuales con otra empresa a la que le puso LaFlia, abreviatura de La Familia.

Ahí parece resguardarse antes de lanzarse al pantanoso terreno de la política. To be or not to be, esa es la macana.