Análisis y opinión

Ojeda, el intendente prominero que no quiere gobernar la pobreza sino superarla

Las riquezas mineras no explotadas de Malargüe podrían estar dándole de comer a miles de familias mendocinas, reitera el intendente Ojeda

Llama la atención el sostenido empeño del intendente de Malargüe, Juan Manuel Ojeda, para convencer al resto de los mendocinos de que esa Comuna tiene todo el derecho a ser un municipio minero. "Este departamento nació con el petróleo y la minería. Ese es su origen. Y su futuro. Por eso tenemos escuelas técnicas donde los chicos salen con orientación en minería", explica.

El sureño asegura que las riquezas no explotadas de Malargüe podrían estar dándole de comer a miles de familias mendocinas. Pero la Ley antiminera 7722 que rige en la Provincia no contempla la excepcionalidad que la naturaleza le ha otorgado a ese departamento. Los legisladores no tuvieron en cuenta ese detalle.

El intendente viene haciendo su reclamo casi en soledad. Es más, mucha gente del resto de la provincia no sabe si es radical o peronista o qué. Ha tenido la habilidad de no batir el parche invocando su facción política sino el futuro del departamento.

A este jefe comunal no le faltan detractores e incluso ya ha tenido algunas denuncias por supuestos manejos administrativos poco claros.

Pobrismo

Ojeda dice no entender por qué los gobernantes se resignan a gobernar la pobreza sin modificarla. Y agrega: Malargüe debería ser el gran polo minero, industrial y energético de la provincia. Si el resto de los departamentos reniegan de la minería en sus jurisdicciones, están en su derecho.

¿Qué pide? Que la Ley 7722 sea modificada a fin de establecer un régimen especial en el territorio malargüino, un departamento que no tiene agro ni vides ni vinos. Pero sí petróleo, gas, energía, muchos minerales y una potencialidad turística excepcional.

Cree sentir que el resto de la provincia no comprende la realidad malargüina y que por eso lo tienen trabado al departamento. Es como si al Valle de Uco le prohibieran producir riqueza vitivinícola con el argumento de combatir el alcoholismo.

Para colmo de males, Portezuelo, la presa a construir en esa comuna, sobre el río Grande, y que le iba a cambiar la cara a todo el Sur provincial, ha sido frizada por el gobierno nacional para avalar a las provincias peronistas del COIRCO (Comité del Río Colorado) que no hacen ni dejan hacer.

Riqueza, esa palabra

Ojeda insiste que la minería sustentable y respetuosa del ambiente es perfectamente realizable. Y que si a Malargüe le dejan explotarla bajo la supervisión de una policía minera podría convertirse en un un ejemplo en el país.

Todos los gobernadores -machaca- sean del signo que sean, saben que van a necesitar de la minería para generar puestos de trabajo, regalías, buenos sueldos, riqueza, movilidad social.

Si no hay minerales, no se podrían, por ejemplo, fabricar elementos imprescindibles para la vida diaria como computadoras, celulares o productos medicinales.

Sugiere que este año, al no haber elecciones, es el período indicando para debatir sobre la minería en Malargüe. El punto de partida, según él, es que la Provincia entienda que Malargüe es una porción de tierra totalmente distinta a cualquier otro lugar de Mendoza. Entre las aspiraciones de Ojeda está la de que se pueda convertir a Pata Mora, que es la parte mendocina de Vaca Muerta, en un gran polo productivo de minerales.

Sabe que para cambiar las cosas hace falta decisión política y claridad de ideas. Pide minería para Malargüe, no para toda la provincia de Mendoza. Y dice que lo esperable es que se discuta políticamente, con altura, con argumentos científicos, no con eslóganes, y que el debate no sólo se debe dar en los partidos sino en la dirigencia y la sociedad civil.

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