En un discurso cargado de proyecciones optimistas y fuertes definiciones políticas, el presidente Javier Milei trazó la hoja de ruta para lo que considera el próximo gran salto económico del país: el despertar definitivo de la minería y la consolidación del polo energético.
"Tenemos los minerales críticos que necesita occidente. Tenemos la energía, gas, petróleo, energía nuclear y energía renovable para abastecer cadenas de producción de escala. Tenemos tierra, agua y capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria del hemisferio. Y tenemos la ubicación, el extremo sur del continente, con salida a 2 océanos y presencia en la Antártida" dijo Milei en uno de los pasajes de su explosivo discurso en la Asamblea Legislativa.
Bajo la premisa de que la Argentina debe dejar atrás décadas de estancamiento, el mandatario destacó al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como el "logro más importante de su gestión", al señalar que se trata de la herramienta que finalmente otorgó la seguridad jurídica necesaria para atraer capitales extranjeros.
El despliegue de la Cordillera de los Andes
Milei fue tajante respecto del potencial minero, especialmente en provincias con grandes reservas de litio y cobre. “La minería se desplegará por toda la Cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo”, afirmó. Para el Presidente, este desarrollo no se limita a una mejora en la balanza comercial, sino que implica un cambio en la cultura del empleo nacional.
El jefe de Estado, que puso como ejemplo el modelo chileno, estimó que la creación de empleo podría alcanzar al menos un millón de puestos de trabajo.
En ese contexto, el mandatario marcó una frontera ideológica entre quienes apuestan por la inversión privada y quienes dependen del Estado. “Quiero argentinos produciendo, no argentinos parásitos”, agregó, al reafirmar su postura crítica frente al gasto público y al empleo estatal como motor de la economía.
El "Gran Neuquén" y la meta de los 50.000 millones
El sector energético también ocupó un lugar central en la exposición presidencial. Milei proyectó un crecimiento exponencial y estimó que, hacia el final de la década, la Argentina se convertirá en un actor relevante en el mercado global. "El complejo energético del país estará exportando 50 mil millones de dólares en 5 años", afirmó, una cifra que triplicaría los niveles actuales si se concretan las inversiones previstas en infraestructura y exploración.
Según el mandatario, ese crecimiento tendrá un impacto geográfico y demográfico sin precedentes en la Patagonia y en todas las provincias cordilleranas. Al referirse al desarrollo regional impulsado por Vaca Muerta, sostuvo: "El gran Neuquén será una metrópolis". La visión oficial apunta a consolidar esa zona no solo como un enclave extractivo, sino como un polo estratégico con servicios, tecnología e infraestructura de escala internacional.
Los desafíos de la "revolución extractiva"
Milei, en la Asamblea Legislativa, además de celebrar la llegada de los primeros proyectos bajo el amparo del RIGI y la importancia que tendrá las últimas reformas (laboral y Glaciares) dejo en claro la idea de "transformar el potencial de su subsuelo en un pilar de estabilidad macroeconómica" para el despliegue a lo largo de la Cordillera de los Andes de proyectos mineros, además de la necesidad de obras de transporte y conectividad.






