Los K recobran el habla

El kirchnerismo recobró el habla antes de tiempo. ¿No era que los súper asesores les habían bajado la línea de cuidar la lengua hasta que efectivamente ganaran en octubre en primera vuelta? 

Algunos voceros del kirchnerismo ya dicen cosas como que "la guerrilla de los años ´70 fue positiva". O lanzan advertencias en el sentido de que Cristina "no será una mera vicepresidenta". 

Ambos conceptos salieron de la boca de Horacio González, uno de los principales referentes de la intelectualidad reunida en Carta Abierta, el grupo que fue usina de ideas nacionales y populares durante los tres gobiernos K, pero sobre todo en los ocho años de cristinismo.

A ello hay que sumar a los iluminados de Justicia Legitima, el brazo judicial de Cristina, que ya le han reclamado públicamente a Alberto Fernández una modificación de la Constitución nacional para licuar el poder excesivo que -dicen-  tienen los jueces federales porteños, justo los que tienen a su cargo la mayoría de los causas sobre la corrupción kirchnerista.

Tiempo para chistes

Como para ponerle más pimienta y ají al guiso, el peronista Miguel Angel Pichetto, candidato a vicepresidente de Macri, y conocedor como pocos del detrás de escena del cristinismo, apeló a la ironía gruesa para contestarles. Y lanzó que en un hipotético gobierno kirchnerista los argentinos que tengan más de una vivienda, deberán entregarla para la "revolución imaginaria" de Cristina.

Casi al mismo tiempo, el ex jefe del Ejército de Cristina, Cesar Milani, ha vuelto a mostrarse en lugares públicos cantando a viva voz el hit kirchnerista "vamos a volver". Fue tras un polémico fallo judicial que lo absolvió en primera instancia por delitos de lesa humanidad en la dictadura. 

Y Luis D´Elía anunció desde la cárcel que él ya ha designado como su sucesor al piquetero papal vip Juan Grabois, el mismo que se desgañita pidiendo la vuelta de Cristina "pero sin corruptos".

La historia, un traje a medida

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Horacio González es el más sincero. Dice sin pudores que se debe reescribir la historia argentina, "pero no en esa especie de neoliberalismo inspirado en las academias norteamericanas de los estudios culturales".

Para el bueno de González "tiene que ser una historia dura y dramática, que incorpore una valoración positiva de la guerrilla de los años ´70 y que escape un poco de los estudios que hoy la ven como una elección desviada, peligrosa e inaceptable".

A la mayoría de los argentinos que nos tocó vivir esa "historia dura y dramática" nos suena a reverendo disparate que se pueda tener "una valoración positiva" de aquellos años terribles, con violencia extrema desde derecha e izquierda y que concluyó en la dictadura más sangrienta de la que se tenga memoria.  

La primera figura

El otro concepto que le quita el sueño a Carta Abierta es que los argentinos se confundan con eso de que Cristina sea una mera vicepresidenta.

Y ya han amonestado a Alberto Fernández para que entienda que el primer lugar simbólico y real le corresponde a ella porque fue Cristina la que abrió la posibilidad de rejuntar a la mayor parte del peronismo para poder ganarle a Macri.

En la visión de los intelectuales kirchneristas, Cristina ocupa dos lugares: el primero es simbólico y el segundo táctico-político. "Cualquier cosa que haga es mucho más que lo que podría hacer una vicepresidenta", agregó el ex titular de la Biblioteca Nacional Horacio González.

Además remarcó que "todo esto va a tener que ser repensado en función del equipo que formaron, porque si no, no va a funcionar eso. Lo primero que hay que evitar en esta alianza es el universo de las conspiraciones internas". 

Es gracioso el ombliguismo político. ¿No es acaso un estupendo ensayo de conspiración interna contra Alberto Fernández lo que está planteando González?