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A cinco años de la firma de la denuncia

Los frenéticos últimos días de Nisman y su denuncia a la presidenta

Por UNO

El fiscal especial para la causa Amia, Alberto Nisman, apareció la noche del 18 de enero de 2015 tendido en el baño de su casa con un disparo en la cabeza; el corolario de cuatro días frenéticos que lo tuvieron como protagonista, tras interrumpir de manera sorpresiva sus vacaciones por Europa para denunciar, en plena feria judicial, a la por entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por la firma del memorándum con Irán.

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La semana previa a su muerte, el fiscal había adelantado su regreso desde Europa, donde se encontraba de vacaciones con su hija, y el miércoles 14 de enero de 2015 acusó a la presidenta, el canciller Héctor Timerman y otros dirigentes de acordar un pacto de impunidad con Irán que implicaba, según su denuncia, que Argentina pediría la baja de las notificaciones rojas de Interpol que pesaban sobre ciudadanos iraníes sospechados de participar del atentado contra la mutual israelita a cambio de petroleo.

Los medios de todo el país, y otros de distintas partes del mundo, se hicieron eco de la noticia y esa misma noche el fiscal le dio una entrevista al canal de noticias TN donde aseguró, entre otras cosas, que el memorándum de entendimiento suscripto por Argentina e Irán para avanzar en la investigación del atentado era en realidad un pacto de impunidad.

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La denuncia, de tamaña magnitud y presentada además durante el receso judicial, estaba basada, según explicó, en escuchas telefónicas realizadas sobre el teléfono de un ciudadano iraní que, dijo, hablaba con un agente de inteligencia y con dirigentes políticos.

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El mundillo judicial sintió el impacto de la noticia. Desde un principio ninguno de sus colegas entendió el motivo del fiscal para presentar la denuncia durante la feria judicial. El kirchnerismo asoció por aquel entonces el accionar del fiscal con la salida del temido espía Antonio “Jaime” Stiuso de la Secretaría de Inteligencia.

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Nisman había presentado la denuncia en el juzgado que encabeza Ariel Lijo, magistrado que trata de esclarecer el desvío de la investigación del atentado en la década del 90, y fue la jueza María Servini de Cubria, de turno en la feria, la que rechazó habilitar el período para investigar el tema porque, entre otras cosas, no había sido acompañado con los “elementos probatorios”.

Al conocerse la noticia de que la feria no le había sido habilitada, Nisman dijo que le parecía lógico que eso ocurriera porque había presentado la extensa denuncia pero no las pruebas porque, dijo, no había llegado a copiar toda la información en los CD que debía presentar.

La seguidilla de decisiones que tomo el fiscal -el regreso adelantado de sus vacaciones y la presentación de la denuncia cuando todavía no tenía lista las pruebas- evidenciaron que Nisman estaba apurado: nunca explicó cuál era el motivo de la prisa ni qué o quién lo motivaban.

En esos días frenéticos se cruzó también, a través de los medios, con el canciller Timerman, ya fallecido, y con el juez que lleva la causa central del atentado contra la mutual israelita, Rodolfo Canicoba Corral.

Timerman expuso en dos declaraciones a la prensa -una el jueves 15 y otra el viernes 16- documentos que indicaban que el gobierno nacional no había promovido la desactivación de las notificaciones rojas sobre ciudadanos iraníes.

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Incluso exhibió un correo electrónico de quien fuera secretario General de Interpol entre 2003 y 2014, Ronald Noble, en el que se aseguraba que Argentina siempre bregó porque esas notificaciones permanecieran vigentes.

Canicoba Corral cuestionó el accionar del fiscal por no haberlo puesto al tanto de la investigación que estaba realizando, por no mandar la denuncia a sorteo, e incluso lo sostuvo que el fiscal pudo haber incurrido en actos ilegales con su denuncia.

El tenor de su denuncia hizo que la oposición lo convocara al Congreso para que diera los detalles que, según decía, no había podido dar ante los medios para no violar el secreto de inteligencia.

La convocatoria realizada por la entonces diputada del PRO que presidía la comisión de Legislación Penal, Patricia Bullrich, desató la polémica entre el oficialismo y la oposición: el kirchnerismo aceptó la idea pero exigió que se hiciera ante los medios de comunicación.

Bullrich, como otros legisladores y también varios periodistas, se comunicó por última vez con Nisman el sábado 17 de enero: el lunes 19 se presentaría en el Congreso.

Desde el ministerio de Seguridad informaron que Nisman le había dicho a su equipo de custodios que los vería el domingo 18 de enero a las 11 de la mañana. Pero no se presentó a donde los había convocado.

Preocupados, por la tarde los custodios contactaron a su familia porque el fiscal no respondía sus llamados, por lo que acudieron con la madre de la víctima al departamento del piso 13 de una de las torres del complejo Le Parc, en Puerto Madero, donde finalmente se encontraron con el cuerpo del fiscal Alberto Nisman con un disparo en la cabeza.

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Qué decía la denuncia completa de Alberto Nisman contra Cristina Fernández y Héctor Timerman

En su presentación, el fiscal Alberto Nisman acusaba a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al canciller Héctor Timerman de encubrir a los iraníes acusados de haber sido los autores ideológicos del atentado contra la sede de la AMIA en julio de 1994.

La denuncia tenía casi 300 páginas en las que acusaba y pedía la declaración indagatoria y un embargo preventivo de bienes por la suma de doscientos millones de pesos a la por entonces presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, a su canciller Héctor Timerman, al diputado Andrés Larroque, a personal de la Secretaría de Inteligencia de la Nación, a los dirigentes Luis D’Elía y Fernando Esteche, al ex fiscal federal y ex juez de instrucción Héctor Yrimia, y al referente comunitario iraní, Jorge Yussuf Khalil, por ser autores y cómplices del encubrimiento agravado de los acusados iraníes por el atentado terrorista contra la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994.

Días después, la Corte Suprema difundía por pedido del juez Ariel Lijo la denuncia completa presentada el 14 de enero de 2015 por el fallecido fiscal Alberto Nisman.