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Análisis y opinión

Ernesto Sanz, el infaltable tramoyista de las puestas en escena de los radicales

Ernesto Sanz se siente otra vez a sus anchas en su rol de armador, consultor y artesano político. Asegura que ya no trabaja para obtener cargos públicos. ¿Será?

Se es mendocino a secas, o se es mendocino de San Rafael. Queremos decir que hay una forma netamente sanrafaelina de ser mendocino. En materia de políticos Ernesto Sanz es un ejemplo palpable. No termina de parecerse a nadie. En diciembre este radical cumplirá 65 años. En 2015 fue cofundador de Cambiemos y sin embargo no tuvo ningún puesto en el gobierno de esa coalición. No quiso. Se comentó en su momento que Macri lo quería como ministro de Justicia.

Cuando Mauricio Macri juró como presidente, Sanz inició una especie de inesperado retiro a su lugar de origen "por razones personales". Volvió al San Rafael de los álamos después de ser durante 12 años senador nacional por Mendoza, un puesto en el que -a diferencia de otros pares- nunca pasó desapercibido. Los medios especializados en actividad legislativa lo destacaron como uno de los legisladores más productivos.

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En San Rafael retomó su trabajo de abogado, pero más que nada el contacto cotidiano con su familia, retaceado por la política. Pero le siguieron golpeando la puerta. Y él nunca dejó de dar sus pareceres y meter baza. Porque, en realidad, no ha abandonado los hábitos. Sigue dando misa. Cuando uno sospecha que está arreglando la enredadera en su patio, Sanz está, por ejemplo, metido de cabeza con Maximiliano Abad tratando de reorganizar el comité de la provincia de Buenos Aires.

La rosca

Hoy está otra vez rosqueando. Su salsa. Rosquear en política tiene dos significados: hay un sentido no dañino de esa palabra cuando nos referimos al que se apasiona por esta actividad y, como hormiga, trabaja por un proyecto más colectivo. Y están los que rosquean en provecho personal y sin construir un soto.

Sanz cree que es la hora de los radicales en Juntos por el Cambio (JxC). Y sostiene que Mauricio Macri tiene que cumplir el rol político de los ex presidentes en los países avanzados, que es el de ser consejeros, guías, pero no reincidir en candidaturas. Sanz entiende que así es como se revaloriza a un ex mandatario. Y que así es como se permite la renovación partidaria.

Volvió a activarse en 2020, durante la pandemia con participaciones virtuales en los famosos Zoom de políticos. Y en este 2021, año de elecciones legislativas, relumbra otra vez en su rol de consultor y armador de alianzas, uno de los rubros de la política que más le gusta. Dentro de unos meses la meta estará puesta en 2023.

El artesano

Quien fuera intendente radical de San Rafael, legislador provincial, senador nacional por Mendoza en dos períodos, titular nacional de la UCR, y miembro del Consejo de la Magistratura en nombre del Senado nacional se siente a sus anchas como gurú partidario, ese rubro tan necesario en la tramoya política.

A principios de 2015 Sanz impuso su tesitura a favor de la alianza de la UCR con el macrismo y con Carrió. Fue en la recordada convención partidaria de Gualeguaychú, en la que otro mendocino, Julio Cobos, encabezó a los que se oponían a dicha alianza y que terminaron perdiendo. No sólo eso. Sanz además enfrentó a Macri en las PASO para definir la candidatura presidencial de Cambiemos, pero obtuvo sólo el 3,4% de los sufragios.

Iniciado el gobierno de Cambiemos, Sanz se volvió a San Rafael. Ya había visto diluirse otro atisbo de precandidatura presidencial en 2011, aquel año en que Cristina Kirchner, reciente viuda, ganó la segunda presidencia con el 54% de los votos y anunció que iba a "ir por todo".

Sin drama

Hoy Sanz opina que la coalición opositora debe renovarse, reconfigurarse y no presentar las mismas caras y proyectos. "No sólo hay que resistir sino construir", especifica. Cree que no hay un manual escrito sobre las internas o las PASO, pero sostiene que a veces es mejor consensuar y evitarlas. Tampoco, aclara, hay que dramatizar. Recuerda, por caso, que De Marchi (PRO) y Suarez (UCR) fueron a internas en 2019 para gobernador en Cambia Mendoza y que después todo siguió normalmente.

Si las internas se tornan inevitables, hay que darlas, explica. Entiende que la UCR, por más que ahora se halle en una mejor posición de fuerza (con posibles candidatos como Facundo Manes o Losteau), no puede dejar de seguir con el PRO y con la Coalición Cívica. "Si no, el riesgo de hegemonía del kirchnerismo será muy alto y perjudicial", remarca.

Si bien "Juntos por el Cambio fue más una coalición parlamentaria que de Gobierno", asegura que las cosas están mutando y que ya hay más tintes de equilibrio. "La UCR ha vuelto a tomar protagonismo y está encontrando competitividad", afirma con la seguridad de un vendedor reputado.

Lo que no se ve

Cuando fue titular nacional de la UCR le manifestó una vez a Clarín que "ustedes no lo ven, pero yo soy ministro del radicalismo, administro el poder de un partido con representación en todas las provincias y más de 100 años de historia"

Lo dicho: el punto fuerte de Ernesto Sanz ha sido siempre lo legislativo y su rol de armador y artesano político. Su escaso paso por tareas ejecutivas de gobierno (concretamente la intendencia sanrafaelina) no tuvo el rebote esperado. Tampoco ha tenido ninguna suerte con sus proyectos de ser presidente de la Nación. Pero pregunte usted por Sanz en el mundillo de cualquier partido o inquiera por su actuación legislativa y verá cómo la moneda se da vuelta.

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