Análisis y opinión

El discurso del 1 de mayo, nuestro momento aunque más no sea para que se ponga colorado

La Constitución obliga al gobernador y empodera a los mendocinos con la rendición anual de cuentas que debe hacer mirándonos a los ojos. Valorémosla y no se la dejemos pasar

Si hay algo que los argentinos reclamamos constantemente de los políticos, en general, es que rindan cuentas.

A los cargos llegan gracias a la mayoría que los votó y repetimos como si fuera un refrán popular que al sueldo se los pagamos nosotros y que somos algo así como los jueces que tenemos el poder de sentenciar si hicieron bien o mal la tarea para la cual fueron designados.

►TE PUEDE INTERESAR: Qué dirá el gobernador Rodolfo Suarez en su discurso anual

En Mendoza, cada cuatro años tenemos la posibilidad de dar un voto de confianza al que creemos que hizo bien las cosas (o a su espacio político en verdad porque no hay reelección) o de imponer el voto castigo y darle la chance de gobernar a otro. A la mitad de ese período, las llamadas elecciones de medio término son tomadas por quienes están al poder como una especie de encuesta general y abierta en la que se mide su gestión, aunque en el fondo nada debieran tener que ver con ello.

Pero lo que muchos no valoran -ni escuchan, ni ven, ni se enteran que se hace- es la rendición de cuentas anual que el gobernador está obligado por constitución a hacer cada 1 de mayo.

asamblea legislativa 2021.jpg
Por primera vez, Rodolfo Suarez dará su discurso anual ante un recinto repleto. En 2020 y 2021, la pandemia por Covid lo impidió.

Por primera vez, Rodolfo Suarez dará su discurso anual ante un recinto repleto. En 2020 y 2021, la pandemia por Covid lo impidió.

En la Asamblea Legislativa de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura provincial, el gobernador da su discurso anual. En él hace un repaso de lo que cree digno de resaltar y hace anuncios y promesas a cumplir hasta el 30 de abril del año siguiente.

Según reza el artículo 128 inciso 13 de la Constitución Provincial, una de las atribuciones y deberes del Poder Ejecutivo es "informar a las Cámaras con un mensaje escrito, a la apertura de sus sesiones, sobre el estado general de la administración".

La tradición hizo que esa obligación de dar un mensaje escrito se transformara en un discurso dado ante todos los legisladores, diputados y senadores, y demás figuras del poder provincial.

Y tomó así aún más sentido porque en definitiva, quienes son los receptores finales de esa rendición de cuentas, somos nosotros, los de a pie, los que al cumplirse sus cuatro años de mandato vamos a tener otra vez la potestad de decirle 'cumpliste, o gracias por los servicios prestados y no vuelva más'.

Ese discurso, que hoy es televisado y emitido por radio, diarios digitales y redes sociales debería ser seguido con atención por cada uno de los mendocinos por más aburrido que nos parezca.

Es nuestro momento de anotar las promesas para dentro de un año hacer un repaso de si las palabras se volaron con el Zonda o se transformaron en hechos palpables.

Es nuestro momento para que no nos tome el pelo, para que nos mire a la cara, más no sea a través de la pantalla, y nos diga 'hice esto, hice tal otro, tengo esto en proceso y te prometo que haré tal cosa'.

Que si nos miente, lo haga frente a la Asamblea Legislativa en pleno, frente a los que estamos festejando nuestro día en casa o en el trabajo mismo, y frente a los que no están festejando un carajo porque trabajo es lo que falta.

Es nuestro momento para mirarlo a los ojos, para apuntarlo con el dedo, para hacerle sentir que lo estamos juzgando y que sí nos importa lo que le escribió un asesor en un papel para que nos lea.

No se la hagamos fácil, no lo dejemos pasar así como así. Es su deber y es nuestro derecho.