Secuestro y homicidio

El caso Aliaga, un asesinato que derivó en la caída final del ex juez Walter Bento

En julio de 2020, el secuestro y asesinato de un "empresario" y ex informante de la Policía de Mendoza causó conmoción en la provincia. Lo que pocos sospecharon es que sería el principio de un terremoto judicial

Dicen que las fechas importantes de la historia son a veces secretas, o casi. Así fue con el juicio por coimas contra el ex juez Walter Bento, que fue declarado culpable este martes. Y es que la cadena de hechos que derivó en lo que se convertiría en el derrumbe del magistrado más poderoso de Mendoza empezó de forma inesperada, improbable, casi folletinesca.

En la mañana del 28 de julio de 2020, Diego Barrera y su "socio" Diego Aliaga se encontraron en una construcción de la calle Bandera de Los Andes 9846 (Rodeo de la Cruz, Guaymallén), donde habían planeado montar una clínica para personas discapacitadas. Aliaga no volvió con vida.

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Una imagen de la tarde en que encontraron muerto a Diego Aliaga. A la derecha, el rostro de Diego Barrera, condenado por el homicidio.

Una imagen de la tarde en que encontraron muerto a Diego Aliaga. A la derecha, el rostro de Diego Barrera, condenado por el homicidio.

Un cuerpo enterrado en el campo lavallino

Encontraron el cadáver de Aliaga meses después, el 10 de septiembre de aquel 2020 de pandemia y confinamiento.

El hombre había sido enterrado en un campo de Costa de Araujo (Lavalle). Lo habían secuestrado y golpeado hasta asesinarlo.

Pero mientras se lo buscaba, se tomó declaración al "socio" Barrera, una de las personas que luego, durante el juicio, fueron condenadas a prisión perpetua, acusadas de secuestro extorsivo seguido de muerte. "Fue una pelea y se me fue la mano", diría luego, palabras más o menos, el homicida.

Más allá de todo eso, Barrera deslizó en aquella primera declaración que Aliaga tenía contactos en la Justicia Federal y que oficiaba como una especie de "puntero" que arreglaba causas en Mendoza a cambio de suculentas coimas en dólares.

Algunos conjeturaron que el sospechoso pretendía desviar la atención. Sin embargo, semejante bomba abrió otras líneas investigativas.

Se comenzó a indagar -en un expediente aparte- acerca de los contactos del difunto Aliaga con el juez Federal Walter Bento. A aquella instrucción se incorporaron numerosos testigos que aseguraron haber sido tentados para pagar a cambio de beneficios procesales.

En síntesis: se empezó a destapar que algo andaba mal con Bento y su oficina en los Tribunales Federales de Mendoza. Una idea que muchos repetían en voz baja desde hacía tiempo.

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Diego Aliaga estuvo desaparecido varios días hasta que se supo cuál había sido su final.

Diego Aliaga estuvo desaparecido varios días hasta que se supo cuál había sido su final.

La otra pista inicial: el celular de Bardinella Donoso

Y hubo otra punta de la madeja. A fines de 2020, un sospechoso de financiar una narcobanda -Walter Bardinella Donoso- fue detenido en Guaymallén y en su celular se encontraron conversaciones que alimentaron la hipótesis de una banda con llegada al Poder Judicial que arreglaba juicios a cambio de dinero.

El fiscal federal Dante Vega estuvo siguiendo ese cúmulo de pistas hasta que decidió ordenar allanamientos, detenciones e imputaciones el 5 de mayo de 2021. Entre los sospechosos se encontraban Bento, su esposa Marta Boiza y un puñado de abogados.

La investigación no cesó allí, ya que hubo otros avances e imputaciones a medida que pasaban los meses. También quedaron bajo la lupa dos de los tres hijos del juez, Nahuel y Luciano.

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El fiscal Dante Vega.

El fiscal Dante Vega.

En líneas generales, la pesquisa encontró que Walter Bento lideraba una organización ilícita dedicada a gestionar coimas para darles beneficios a presos, tales como cambios de carátula, arrestos domiciliarios o la libertad.

Aliaga fue la mano derecha del magistrado; y su trabajo era contactar a las personas que caían presas por causas de contrabando o narcotráfico. El puntero les ofrecía los beneficios a cambio de coimas en dólares y hasta en inmuebles. Luego comenzaban a ser representados por alguno de los abogados "del palo" que enviaban escritos para que el magistrado -guiño, guiño- dictaminara la salida de la cárcel.

Entre Aliaga y Bento existieron numerosas comunicaciones vía Telegram. Casi nadie sabe de qué conversaban, porque el juez nunca reveló el contenido de esos intercambios.

Dos bloques distintos: el juicio penal y el juicio político

El fiscal Vega convocó a más de un centenar de testigos para sostener su acusación penal, además de mostrar mensajes y llamadas donde los sospechosos hacían referencia a los sobornos y al juez Bento mediante algunos apodos en clave, como "El Jefe" o "Toben".

Del otro lado, los abogados defensores sostuvieron que fue una causa armada contra el ex magistrado por cuestiones políticas. Incluso en el entorno de Bento han cuestionado el rol de algunos medios de comunicación de Mendoza, y más de una vez prefirieron que el acusado fuera entrevistado en canales de Buenos Aires.

Mientras avanzaba la causa penal, el Consejo de la Magistratura empezó a evaluar si Bento poseía las condiciones éticas y de decoro para ocupar su rol en la Justicia Federal de Mendoza Mientras avanzaba la causa penal, el Consejo de la Magistratura empezó a evaluar si Bento poseía las condiciones éticas y de decoro para ocupar su rol en la Justicia Federal de Mendoza

La mencionada acusación de Vega consideró que Walter Bento y su clan familiar se enriquecieron y lavaron el dinero que provenía de las coimas. Prueba de ello, según la Fiscalía Federal, son los centenares de viajes que realizó el matrimonio durante los últimos años, las propiedades y vehículos que adquirió y los fondos de comercios en que invirtió.

Todo ello figura en la causa penal que, mientras avanzaba, dio pie a que paralelamente el Consejo de la Magistratura de la Nación comenzara a analizar si Bento poseía las condiciones de decoro y éticas para ocupar el puesto que todavía cumplía en la Justicia.

Walter Bento condena coimas 2026
Walter Bento este martes, el día de su sentencia.

Walter Bento este martes, el día de su sentencia.

El posterior juicio político, que trazó su propio derrotero, fue el que terminó con la destitución del magistrado. Y dado que en la causa penal Bento tenía varios pedidos de captura, se procedió a su detención inmediata.

En la tarde de este 3 de febrero, el elegante ex juez -ya declarado culpable- pasará otra noche tras las rejas.