Ahí está. Veámoslo. Es Walter Bento. Sentado, de piernas y brazos cruzados. Se coloca los anteojos de leer, revisa un apunte y se los quita. Mira a lo lejos. Escucha. Piensa. Febrero de 2026. Sala de audiencias de los Tribunales Federales. Está rodeado de abogados, imputados y policías de la Federal. Y de frente al tribunal de juezas que está a punto de definir si pasará los próximos años en la cárcel. Walter Bento, ex juez federal durante 17 años. El mismo que fue destituido en 2023 y luego detenido y esposado y llevado a la cárcel federal. Es decir: Walter Bento del otro lado del mostrador.
Walter Bento, el mismo de siempre, ahora del otro lado del mostrador
Así se apresta Walter Bento, ex juez federal, a escuchar el fallo por delitos de corrupción en su época de magistrado tras un juicio que comenzó en 2023
Es el mismo Walter Bento de siempre con la postura y los gestos de siempre. Serio y palabras pocas y firmes. Como cuando era juez y tomaba decisiones sobre la libertad y los bienes de personas acusadas en el Juzgado Federal 1, al que llegó por recomendación de un juez federal hoy retirado. Como cuando supervisaba la legalidad de las elecciones nacionales en Mendoza durante varios actos comiciales en su rol de juez electoral.
El mismo Walter Bento, impecable y prolijamente vestido de pies a cabeza, incluso cuando el Jury de Enjuiciamiento lo indagó, lo escuchó en Buenos Aires y lo destituyó, decisión que eligió escuchar y mirar vía celular en un pasillo de los Tribunales Federales.
El mismo que argumentó que desde el primer día consideró que la acusación criminal en su contra que está a punto de definir su carrera "es una causa armada para quitarle el cargo de juez".
El mismo Walter Bento que lleva 26 meses preso en la cárcel federal de Campo Cacheuta y que durante más de un centenar de audiencias fue traído al juicio, esposado en vehículos del Servicio Penitenciario Federal.
El mismo que destinó sus días y noches en prisión a diseñar la estrategia defensiva. Y a leer. Y a hablar lo justo y necesario con sus colegas de encierro.
El mismo Walter Bento que en 2021 -cuando ya habían allanado su despacho de juez- lloró durante una entrevista con Diario UNO cuando, ya estando imputado por delitos penales en el ejercicio de la función y tras quitarse el tapabocas heredado de la época de pandemia, le preguntó a este cronista si creía en él y en su versión de los hechos.
Walter Bento, el mismo que en las próximas horas podría recibir uno de los golpes más duros en la vida de cualquier mortal. El que podría condenarlo a la cárcel por varios años.
Ahí está. Veámoslo otra vez. Descruza las piernas. Se alisa la corbata, gesto tan típicamente suyo. Resopla y frunce el ceño. Alza la mirada, como siempre. Intuye que la hora decisiva se acerca. El resto de los empleados del edificio de los Tribunales Federales palpita el desenlace.
Walter Bento, hoy: el ex juez en su laberinto.
Un hombre que supo tener todo el poder en los trazos de su lapicera de juez.
Hoy, un hombre común y corriente frente a su destino inexorable.





