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El ala peronista de la Corte revocó la condena a 2 sindicalistas

Palermo y Adaro absolvieron en fallo dividido a Roberto Macho y Raquel Blas. Habían sido condenados por obstruir la circulación pública en calle Peltier en 2016

El ala peronista de la Suprema Corte de Justicia dejó sin efecto un fallo judicial que había condenado a los sindicalistas Roberto Macho (ATE) y Raquel Blas (CTA) por un corte de calle y la consecuente obstrucción de la libre circulación pública con motivo de una manifestación en reclamo de mejoras laborales y reapertura de paritarias.

Con los votos de Omar Palermo y Mario Adaro, la Sala Segunda del máximo tribunal de justicia de Mendoza revocó, en decisión dividida, la condena a 3 meses de prisión impuesta a los dirigentes sindicales por un episodio ocurrido en 2016 en la calle Peltier, detrás de la Casa de Gobierno.

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Los dirigentes fueron absueltos del delito de "impedimento del normal funcionamiento del transporte por tierra".

El voto en minoría fue de José Valerio, uno de los integrantes del ala radical de la Corte, para quien sí debió mantenerse la condena del Segundo Juzgado Penal Colegiado.

Palermo fue el autor del voto preopinante al que adhirió Adaro pero no así Valerio.

Macho y Blas zafaron de la condena a 3 meses de prisión porque, según Palermo y Adaro, la protesta "fue pacífica; no fue violenta ni provocó desabastecimiento ni se prolongó en el tiempo" condiciones previstas en la ley para sostener la culpabilidad.

Favoreció a los dirigentes sindicales, desde el punto de vista de los supremos peronistas, que los automovilistas bloqueados para avanzar por la protesta aquel día de febrero de 2016 hubieran tenido, finalmente, otras vías disponibles para seguir camino, como las rotondas de Peltier y España y Peltier y La Pampa.

Las claves

Dijo el preopinante juez Palermo que "garantizar el derecho a la protesta es proteger una de las herramientas del conjunto social para canalizar demandas de manera pacífica y participativa".

Dijo Valerio en su voto disidente: "Ningún derecho es absoluto ni puede ejercerse de manera ilimitada".

Adaro defendió "el ejercicio de la libertad sindical: los trabajadores gozan de los derechos civiles y políticos esenciales".