Análisis y opinión

Dilema para Emir Félix: ¿puede el PJ sofocar el debate interno y querer ser la renovación?

Los años de sujeción del PJ provincial a la "nomenklatura" kirchnerista con sede en CABA han convertido al peronismo local en un partido ajeno a "lo mendocino"

Cada cambio de autoridades en el Partido Justicialista de Mendoza se presta para que se reiteren varios de los "deseos imaginarios del peronismo". Hablamos de ese aserto pergeñado por el ensayista Juan José Sebreli hace más de 40 años con el que buscaba destacar que en ese partido nacional nunca terminan de encastrar los hechos palpables de la realidad con los berretines ideológicos y epopéyicos inventados por el PJ a lo largo de su existencia.

En el Partido Justicialista de Mendoza acaba de asumir la presidencia Emir Félix, de 60 años y tres veces electo intendente de San Rafael. Tanto este dirigente como su hermano Omar Félix, actual jefe comunal sanrafaelino, han sido -y son- adoradores de la máxima "tomala vos, dámela a mí"; pero creemos que en 2027, cuando concluya la trifecta de Omar, dejarán finalmente la Comuna para que sea aireada con nueva dirigencia.

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Emir Felix al asumir la presidencia del PJ.

Emir Felix al asumir la presidencia del PJ.

Y no es que hayan sido malos dirigentes. Se los considera correctos y no los acompaña ningún aura de escándalos. Sólo que pinta poco republicano que dos hermanos vayan a sumar 25 años de gestión continuada en un ente estatal. La periodicidad en los cargos y funciones del Estado ha sido prevista por la Constitución para dinamizar la democracia y los cuadros dirigenciales.

Los hermanos Félix nunca dijeron ser kirchneristas. Tampoco, a decir verdad, sacaron los pies del plato cristinista. Incluso ahora que han aceptado hacer un recambio en el PJ Mendoza "con todos adentro", como les gusta "imaginar" a los peronistas para -ellos creen- salvaguardar la unidad y evitar el debate interno. Suele decirse que una mente inteligente es la que puede tener dos ideas contradictorias a la vez.

Esto de la bendita unidad puede conformar a los capitostes, porque les permite seguir loteando el partido y manteniendo la red de cargos, pero raramente produce la necesaria renovación que requiere el PJ para renacer como partido republicano.

Remontar el crash

El año pasado Emir Félix debió superar problemas de salud que no le permitieron estar como posible precandidato a gobernador del peronismo. El PJ salió tercero en la provincia, detrás de Cornejo y de Omar De Marchi. El desprestigio acumulado por ese partido ante la opinión pública mendocina fue devastador.

Esa pésima racha incluyó no sólo el lastre que dejó el pésimo gobierno de Alberto Fernández y de la vicepresidenta Cristina Kirchner, sino el anquilosamiento de ese peronismo mendocino que supo tener su esplendor con el Equipo de los Mendocinos y tres gobernadores seguidos (Bordón, Gabrielli y Lafalla) entre 1987 y 1999.

Quedar terceros en Mendoza suele ser como la antesala de un ocaso político. El peronismo podría refutar eso indicando que su historial tiene, aunque devaluado, un peso que será difícil borrar de un plumazo. Además, La Unión Mendocina sacó un segundo lugar que lo posicionó como la nueva oposición a Cornejo; pero Omar De Marchi luego optó por clausurar la lucha contra Cornejo y diluirse en brazos del libertarismo de Javier Milei.

El dispar rejunte que acompañaba al lujanino se dispersó y cada uno volvió a su redil, entre ellos varios peronistas que ya deben haber hecho los trámites en el purgatorio para volver a estar "todos adentro", pero eso sí: todos chilín campana".

Desenfocados

Los trece años de sujeción del PJ provincial a la "nomenklatura" kirchnerista con sede en CABA han convertido al peronismo local en un partido chirle, desenfocado, ajeno a "lo mendocino" y que no dudó en rifar sus particularidades en el altar de Cristina Kirchner. No hay actualmente en el PJ de Mendoza esbozos de liderazgo. Ni ideas que sorprendan.

El absurdo secretismo impuesto por la secta camporista, que aún existe y que debería alarmar a los peronistas republicanos, es un dato demasiado peligroso en un partido democrático. "Todos adentro" no debe ser sinónimo de amordazar.

A la viuda de Néstor Kirchner siempre le gustó exhibir un notorio desdén por esta provincia, aumentado por la mala "experiencia transversal" que su marido Néstor Kirchner armó con Julio Cobos para que este fuera vicepresidente de la primera presidencia de Cristina. También el partido fue afectado en Mendoza por los resultados de los dos últimos gobernadores que tuvo el PJ: aquel opaco Celso Jaque y el olvidable Paco Pérez.

No menos desafortunada fue la experiencia de la senadora Anabel Fernández Sagasti como jefa partidaria provincial. Bajo su influencia el peronismo perdió aquí todas las elecciones. Esta figura, que luego fue "los ojos y oídos" del Instituto Patria en Mendoza, todavía anda luciéndose por estas tierras como si fuera "la síndica" ideológica de la empresa PJ de Mendoza.

Es muy posible que Fernández Sagasti sea una muy eficiente "mano derecha" de los intereses de la presidenta Kirchner y un cuadro que le sirve al bloque de senadores cristinistas, pero cuando a la categoría de "senadora nacional" a "la Anabel" se le agrega el "por Mendoza" la mención no parece responder a ninguna tabla de verdades políticas.

Está claro que no podemos achacar el 100% de la debacle peronista al kirchnerismo y al camporismo. También tuvieron lo suyo los peronistas no kirchneristas que, con tal de que no los molestaran demasiado en sus territorios municipales y también por ausencia de una visión más abarcativa hacia todo lo provincial, sacaron todos los peajes para que el Instituto Patria hiciera y deshiciera en la jefatura local del PJ.

A eso hay que agregar que el kirchnerismo nunca encontró terreno fértil en la clase media de esta provincia. Mucho menos el sectario camporismo, del cual Anabel Fernández Sagasti es una de sus dirigentes principales.

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