"Este Cornejo nos ha puesto a parir". La frase bien podría ser dicha en la Casa Rosada a fin de parodiar a los empresarios españoles que durante el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) se quejaban en público del santacruceño, con esos términos.
Era porque el entonces Presidente argentino les quería cambiar las reglas de juego con las que los gallegos (de Telefónica, Repsol y otras empresas) habían invertido en la Argentina.
Durante los tres primeros años del gobierno de Macri, el mandatario mendocino había mantenido un papel secundario en la coalición gobernante porque así lo fijaba la realidad política. La estrella era Macri. Los radicales eran actores de reparto. Comparsa.
El alboroto
Pero ahora la realidad ha mutado brutalmente. El gobierno de Macri está debilitado desde hace un año y hay peligro de que la fórmula que integre Cristina Kirchner como candidata a vicepresidenta pueda ganarle la elección presidencial a Macri en un balotaje.
Por eso es que, consolidado como titular nacional de los radicales, Cornejo ha decidido alborotarles la vida a los del PRO y a Lilita, pero también (y esto es lo bueno) a los propios radicales.
No sólo están pariendo los macristas. Es posible que hasta Carrió y los radicales tenga familia. Pera para no atrasarse en la parición, no se debe cambiar de querencia.
Avisparse para salvarse
Cornejo dice haber comprendido que los radicales tienen la experiencia política para salvar a la coalición gobernante, no para hundirla, y que no hay que salir corriendo a buscar un salvador.
Buena parte de lo que está haciendo es -también- para llegar la Convención Nacional de la UCR, el 27 de mayo, con la mayoría de los radichas con los pies dentro del plato.
Por eso es que pide ampliar el sustento político de Cambiemos con nuevas figuras en especial del peronismo civilizado. Cree que hay que animarse a decisiones originales para un momento distinto, como por ejemplo el reclamo de que se habilite una interna presidencial entre Macri y Lousteau.
En el entorno de Macri (Marcos Peña, Durán Barba) insisten en que el Presidente no se puede rebajar a una interna en las PASO.
¿Y si fuera al revés?
Cornejo, en cambio, se pregunta si una elección de ese tipo no podría terminar salvando a Macri, reposicionándolo. Siempre, claro, que el dólar no se encabrite y que la inflación baje mes tras mes hasta octubre/noviembre.
A la par, y créase o no, la mayoría de los radicales parece haber entendido que ser críticos hacia adentro de su coalición no significa romper y dar un portazo. Esto es un avance mucho más importante de lo que se supone.
Los radicales eran especialistas en romper lo que podían estar haciendo bien. Era siempre más importante la lucha interna, el hacer hocicar al otro radical, que los proyectos.
Los más lúcidos destacan que por primera vez los radicales van a ayudar a una coalición gobernante no peronista a terminar su mandato constitucional, un antecedente muy importante para la cultura política argentina.
El eslogan de Cornejo podría ser: cambiemos el libreto...para salvar el libreto.
Crazy boy
En su entorno dicen que está como loco. Encendido.
El Petiso maldito, como lo mentan su detractores, ha tomado la iniciativa de manera rápida y furiosa. Y no hay día en que no comience la mañana con una frase que mueva las estanterías. En especial del tipo: "No hay que descartar que Macri no sea candidato".
Parece que se desayunara con Bardahl.




