Primero la noticia me dio cosa. Después otro periodista me hizo un comentario que puso la información en contexto.
Tanto en Diario UNO como en digitales porteños dedicados a la política, la hipercristinista Anabel Fernández Sagasti fue mencionada este viernes como la "candidata cantada" del peronismo mendocino para la Gobernación.
"Así sea un bolazo, ¿de qué te sorprendés?" me rebatió el colega descreído de casi todo, quien completó la frase con una verdad de hierro: "¿Vos no te acordás de que Paco Pérez no sólo fue candidato a gobernador sino que fue gobernador?
En el 2011 en Mendoza no la conocía nadie. De un día para otro nos sorprendimos en los medios de difusión cuando llegó la noticia de que la presidenta Cristina Kirchner había usado el dedazo para decidir (desde la Rosada, sin que los peronistas locales tuvieran ninguna participación) que una tal Anabel Fernández Sagasti iba a integrar de prepo la lista de diputados nacionales por el Frente para la Victoria mendocino.
¿Por qué aquella designación? Simple, porque así lo quería "la doctora".
Anabel Fernández Sagasti no había sido concejala ni legisladora provincial ni había ocupado ningún cargo político expectante. Pero debutaba en un puesto top. Hacía escasos meses que se había recibido de abogada.
La búsqueda loca
En aquel agosto de 2011 en Diario UNO comenzamos entonces una ímproba tarea: tratar de lograr que esta candidata se presentara en sociedad y que les contara a los mendocinos quién era, qué pensaba, qué iba a hacer desde el Congreso.
Nos topamos con una de las más ridículas situaciones de las que tengamos memoria en la Redacción.
La Cámpora, fracción vip del kirchnerismo a la que ella pertenecía, había decidido encapsularla hasta nuevo aviso. Ante nuestra insistencia, nos mandaban a decir que la candidata desconocida iba a hablar cuando los "cuadros" nacionales lo decidieran.
Todo era secretismo, mensajes cifrados. Parecía como si una espía de la KGB fuera a ser candidata y primero había que adoctrinarla para estar en público. Un verticalismo absurdo que causaba risa y bronca.
La encontramos
Finalmente una de nuestras periodistas, Sara González, logró que los mendocinos conocieran a la elegida de Cristina.
"Lo único que falta es que un grupo comando de La Cámpora nos lleve con los ojos vendados hasta la entrevista", dijo otro compañero de Sara, varón y cínico, molesto porque él no había podido entrevistar a "la Sagasti".
Así se le empezó a decir para achicarle el nombre a fin de que entrara en los títulos. Fernández ya había muchas y muchos y ponerle "Anabel" sonaba a reina de la Vendimia
"Anabel Fernández Sagasti representa el curioso caso de una candidata que no está ansiosa por hablar y les rehúye a los medios". Así comenzaba la entrevista que logró nuestra periodista y en la que se contaba que la postulante había estado varios días "blindada" ante el interés periodístico.
Sólo los puros
Hacía pocos meses que había muerto Néstor Kirchner, la presidenta Cristina se preparaba para su reelección y había decidido rodearse sólo de gente de confianza y no de esos pejotistas a los que detestaba.
La Sagasti contestó a la entrevista de UNO con un repertorio "puntillosamente K", según escribió la periodista..
Por ejemplo al preguntársele por qué rehuía a la prensa siendo candidata, ella contestó: "Lo que pasa es que tenemos otro tipo de conducción. Lo que nos importa es el contacto con la gente... también con los medios".
Cuando Cristina la bendijo para diputada nacional la Sagasti llevaba un poco más de un año militando "en el proyecto nacional y popular".
"Empecé a militar a comienzos del 2010. El 17 de diciembre de ese año vino el secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, y formalizó nuestro trabajo", rememoró la hoy senadora nacional cristinista.
En ese reportaje hay un comentario de ella que parece premonitorio: "El movimiento peronista se va a ir amoldando" afirmó cuando le inquirieron sobre si era consciente de que su postulación a diputada nacional había caído muy mal en el peronismo provincial.
En aquellos comienzos, en su cuenta de Twitter la Sagasti se definía como "soldada de Cristina".
Por eso en la entrevista Sara González le pregunta si cuando sea electa diputada nacional va ser una representante de Cristina o de Mendoza. Y entonces ella desgrana esta preciosura verbal de la que a continuación se deja constancia:
"No tiene que haber una dicotomía entre la Provincia y la Nación: ni enfrentados ni de rodillas, sino de la mano".




