El candidato de la conciliación, Alejandro Bermejo, que hace menos de dos días se había bajado de la pelea por la precandidatura a la gobernación del PJ, desatando una "danza de nombres alrededor del trono", ahora se arrepintió.
Desde la reunión que se realiza este sábado con los equipos técnicos en Tunuyán aseguran que sí competirá para intentar ser quien pueda juntar a los dos grandes sectores del Partido Justicialista: el tradicional (la dirigencia y los caciques comunales) y el kirchnerismo.
Hay que esperar que sea él quien los manifieste, puesto que a Alejandro Bermejo hace mucho que no se lo escucha en primera persona en los medios. Siempre sus intenciones llegaron a través de sus allegados políticos más cercanos, como sucedió en este caso.
La legisladora tunuyanina Patricia Fadel fue una de las primeras en confirmar la noticia y a los pocos minutos se conoció la novedad de la mano de su propio hermano.
Una semana complicada
La que pasó no fue la mejor semana para el peronismo local. Primero, tradicionales y kirchenristas se mostraron divididos en la votación de la Extinción de Dominio en el Senado provincial.
Además, mientras "El Pulga" se daba de baja, otros se posicionaban para reemplazarlo: Omar Félix, Guillermo Carmona y el histórico Rodolfo Gabrielli.
Sin embargo, desde diferentes sectores del peronismo marcaron la cancha: este lugar no está definido, como tampoco la posibilidad de ir juntos o en un frente a las PASO.
En este contexto, Félix realizó un plenario de discusión política, Carmona y la dirigencia se reunieron en Tunuyán con los equipos técnicos para seguir elaborando la plataforma de campaña, y Anabel Fernández Sagasti sigue actuando por su cuenta (ella ya oficializó sus intenciones de ser precandidata a la gobernación).
En este panorama, los que se reúnen en la mesa de decisión del partido piensan que el que más se beneficia es el oficialismo. Por lo tanto, intentan ordenar hacia adentro a contrarreloj: entre el 10 y el 20 de abril deben estar definidos los lugares y lanzarse en la búsqueda de los votos opositores que pueden llevarlos otra vez a dirigir la provincia.



