Adolfo, el incombustible

Lo más angustiante de la política es su porfía en ignorar los límites. Si hay que pactar con el diablo, se pacta. No pasa nada, macho. Así lo sugieren las marquesinas políticas que han vuelto a poner al Adolfo Rodríguez Saá como estrella invitada para apuntalar a Mauricio Macri.

No importan los antecedentes del susodicho. De nada vale que el Adolfo viene de perder rotundamente las elecciones para gobernador en la provincia de San Luis. Salió tercero -cómodo- tras ser revolcado en las urnas por su hermano, el Alberto, quien logró otra reelección para su feudal familia.

De La Punta

No importa que el Adolfo haya sido el presidente más estrambótico que tuvo el país. Menos mal que fue interino y que lo suyo duró tan solo 7 días tras la caída de Fernando De la Rúa. ¡Y después tenemos el tupé de decir que los peligrosos son los monos con navaja!

Su primera medida presidencial fue anunciar que la Argentina dejaba de pagar sus deudas con el mundo, de manera unilateral, y de huevo. El Congreso de la Nación lo avaló en medio de ensordecedores aplausos.

Fue una rentrée del espíritu malvinesco de "Que venga el Principito, que le presentaremos batalla", que nos enseñó el dictador Galtieri, con los resultados que ya conocemos.

Espíritu que luego sacó a exhibir Axel Kicillof cuando fue ministro de Economía de Cristina y jugó a ser el nuevo Galtieri en su combate contra los acreedores buitres a los que después igual hubo que pagar.

Aquel default del presidente puntano sirvió para que de una vez y para siempre la Argentina quedara como un lugar de alto riesgo político. Un estigma que no nos sacaremos más. El resto del planeta no es gil.

¡Ídolo!

Pero, además, el nuevo socio político de Macri es un representante cabal de la vieja y apolillada política de prebendas, trenzas y aprietes. En su provincia, cuya "caja" manejan desde el retorno a la democracia en 1983, los Rodríguez Saá son dueños de casi todo. Desde la Justicia hasta los medios de difusión.

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El Adolfo, flamante incorporación lograda por el peronista Miguel Angel Pichetto, trae a Juntos por el Cambio a un senador con mandato hasta 2023. El puntano preside una banca unipersonal tras romper con su hermano. Es un voto que en determinado momento puede ser de oro.

Otros senadores peronistas que pueblan el Congreso nacional están siendo tentados por Pichetto para sumarse a la coalición macrista-radical, y varios ya aceptaron. Pero ninguno es tan rutilante (y escandaloso) como el Adolfo.

Hace unas semanas se saludó la iniciativa política de Macri de sumar a peronistas razonables y republicanos a la coalición oficialista. El macrismo con el apoyo de los radicales dieron un paso polémico pero políticamente aceptable para salvar el pellejo ante el avance del kirchnerismo. 

El insistidor

Vuelvo al comienzo: ¿Debe haber límites a la hora de hacer política?

Muchas veces escuchamos en el "peronismo sano" que "con el kirchnerismo no se puede ir a ningún lugar seguro". Gente como Alberto Fernández, Sergio Massa o Felipe Solá afirmaban por ejemplo: "Cristina es el límite". No cumplieron.

¿Puede ir a buen puerto el oficialismo con un personaje como Adolfo Rodríguez Saá siendo que el presidente Macri se cansó de decir todos estos años que la vieja política y las prácticas turbias no podían volver a enseñorearse en el país?