Jorge Miranda asumirá el martes 27 como defensor público oficial de la Justicia Federal y cubrirá una de las vacantes más antiguas en ese fuero.
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Miranda, de 63 años, conocido en el ambiento tribunalicio como El Negro, rindió hace diez años para ese cargo pero las turbulencias que atravesó la Justicia Federal de Mendoza en la última década (destituciones y renuncias) postergaron su designación y algunas otras.
Incluso los avatares políticos complicaron la operatividad del sistema judicial desde lo más alto de la cúpula llegando a los juzgados, afectando la prestación del servicio judicial.
Tras la asunción de Miranda, para otra oportunidad -muy probablemente para potestad del próximo Presidente de la Nación- quedarán las designaciones de otros magistrados locales para cubrir nuevos cargos y puestos vacantes.
La nómina incluye al sexto integrante de la Cámara Federal de Apelaciones, al juez titular del Juzgado Federal 2 (hoy a cargo de un juez de Villa Mercedes que se radicó aquí) y a la magistrada titular del recientemente creado (pero ya colapsado) Juzgado Federal 4 para atender casos tributarios.
Al juramento de Miranda serán invitadas autoridades políticas y judiciales de Mendoza, San Juan y San Luis. Desde el gobernador Cornejo hasta el intendente y candidato Rodolfo Suarez pasando por magistrados de la Suprema Corte y representantes del Colegio de Abogados.
Su nombramiento como defensor público oficial consta en el decreto 577 del Poder Ejecutivo Nacional que lleva las firmas del Presidente Macri y del ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano.
El trabajo de Miranda será defender a imputados por delitos federales que no puedan pagar abogado particular y que estén acusados de comerciar drogas, lavar dinero, secuestros extorsivos, falsificación de moneda y otros.
De carrera
El Negro Miranda había ingresado a los tribunales federales de Mendoza en 1989, un año después de graduarse como abogado. Trabajó como secretario en el Juzgado Federal 3 pero renunció pronto: en 1992.
Volvió a ejecer la abogacía en forma particular y se dedicó a la docencia en Derecho de la UNCuyo.
En 2005 comenzó a integrar la nómina de conjueces de la Justicia Federal, un grupo de abogados listos para remplazar a jueces ausentes para resolver algunos casos.
Hasta que rindió para cubrir la defensoría pública oficial y recién la semana venidera volverá a ejercer.
Caso resonante
Uno de los tantos defendidos por Jorge Miranda en sus años de abogado particular fue Alejandro Amitrano, condenado en 2014 por el asesinato de su hijita, Rosarito Amitrano.
Para el entonces defensor, "no quedó demostrado que la niña hubiera muerto por golpes" y por ello apeló la sentencia en la Corte nacional.
Amitrano había estado prófugo 13 años por el crimen de 1999 y fue capturado en Entre Ríos.




