Policiales Sábado, 22 de septiembre de 2018

Usó a su hija para engañar a dos maestras y estafarlas

Una mujer les hizo creer que su niña (6) tenía leucemia e insuficiencia renal y que debía ser trasplantada de médula y riñón. Las docentes organizaron campañas solidarias para reunir dinero y ella se fugó a Buenos Aires y aún no regresa.

Dos maestras solidarias del colegio María Celsa Basaure de Guaymallén denunciaron haber sido estafadas por la madre de una alumna que habría simulado la enfermedad de su hija de seis años para obtener dinero fácil a través de campañas y fugarse a Buenos Aires. La denuncia fue radicada en la oficina Fiscal 9 de Villanueva el 1 de septiembre pasado.

Inés Valdez y Silvia del Valle, las docentes engañadas por Eugenia Guaquinchay, contaron que la mujer se acercó a clases en julio de este año dando a conocer su situación de vulnerabilidad y falta de dinero para un estudio médico en el Hospital Garrahan que necesitaba la niña, de la cual se preserva su identidad.

"La madre dijo que estaban muy mal económicamente, que el hospital no se hacía cargo del traslado ni la estadía (en Buenos Aires), ya que la derivación era de médico a médico, no de nosocomio a nosocomio. Por eso decidimos con Silvia hacer una rifa o un bingo para recaudar dinero y ayudarla a costear los gastos", expresó Valdez.

Las maestras describieron que la madre les hizo creer que su hija padecía de leucemia linfocítica crónica e insuficiencia renal y que por tal motivo debería ser trasplantada de medula y riñón. La farsa fue acompañada por documentación que más tarde descubrirían que había sido adulterada usando firmas de médicos de otras consultas.

Una vez conocida la enfermedad de su alumna, las maestras se sintieron profundamente comprometidas y comenzaron a realizar acciones para ayudarla. Hicieron una campaña a través de las redes sociales y recaudaron $14.000. También consiguieron pasajes a través de la Fundación Andesmar, para un viaje previo que hicieron para realizar supuestos estudios antes de la operación.

"Necesitaba presentar un certificado socioeconómico, emitido por una asistente social y la llevé a Desarrollo Social de Guaymallén, para que se lo hagan. Con ese papel la señorita Silvia tramitó los pasajes", detalló Valdez.

Las maestras cuentan que Eugenia Guaquinchay les aseguró después que el donante de riñón iba a ser Ariel Lizarazo, su actual pareja y que la médula la obtendría a través del banco de donantes. "En ese momento nos sentimos alegres porque la situación estaba encaminada y ya con fecha de internación", recuerda Silvia del Valle.

También cuenta que tras enterarse que en la casa donde vivían no tenían ni cocina ni baño propios, ya que lo compartían con otra familia, decidieron realizar una rifa de una canasta familiar para obtener fondos para materiales porque consideraban que la pequeña debía vivir en un lugar adecuado para una paciente recién trasplantada.

"Se comenzó la campaña a través de las redes, con el consentimiento de la madre .Se contactó mucha gente ofreciendo ayuda material y hasta mano de obra. La asistente social del centro de salud lindero a la escuela, ayudó mucho a la mamá. A través de ella, le entregaron mercadería y ropa. Y hasta se le consiguieron pasajes aéreos", describió Valdez.

La verdad oculta

El 27 de agosto, las maestras acompañaron al aeropuerto El Plumerillo a la madre de la pequeña que viajó junto a su pareja. Esa semana a la espera de que la cirugía saliera exitosamente y preocupadas, se comunicaron con Guaquinchay y su tono ya no era el de costumbre.

"Empezamos a recibir expresiones confusas de la madre, declaraciones desdobladas, ya que manteníamos comunicación por Whatsapp. Entonces nos llenamos de dudas y averiguamos si la niña fue derivada por el doctor que figuraba en los documentos que nos había entregado atendida en el Notti", detalló una de las educadoras.

"Empezaron a aparecer relatos y personas que no coincidían con lo expuesto y manifestado tan convincentemente por la madre. Nos comunicamos con la doctora que figuraba como responsable de la derivación y desconocía el caso. Además a través de la historia clínica del hospital se recaudó la información y descubrimos que la niña no es paciente oncológica", dijo Valdez.

Silvia se comunicó de inmediato con el Hospital Garrahan y desde esa institución le enviaron un correo diciéndole que la menor que buscaban no estaba asentada en ningún expediente de ingreso. A partir de estas confirmaciones se acercaron a la Justicia y realizaron la denuncia.

El caso continua siendo investigado y actualmente se trabaja para poder traer a la menor de edad a la provincia, según contaron las maestras que temen que la pequeña también esté siendo engañada.Sin registros

- Confirmado en salud. Tras conocerse el caso se consultó al Ministerio de Salud de la provincia y constataron en el sistema de pacientes que la menor nunca fue atendida por leucemia.

- Papeles truchos. Según consta en la denuncia que asentaron en la fiscalía las docentes, la madre de la menor de edad falsificó documentación médica para poder engañarlas.