Martín Berdejo (36), el oficial de Narcocriminalidad detenido por el doble crimen de Vistalba, fue imputado ayer por el fiscal Santiago Garay por homicidio criminis causa. Habría un tercer cómplice.

Una testigo, pericias y escuchas dejaron preso al policía acusado de matar a un matrimonio narco

Por UNO

La presunta participación de un policía de Narcocriminalidad en el doble crimen de la pareja de Vistalba vinculada al mundo narco no deja de asombrar. Ayer mientras el oficial Martín Berdejo (36) era imputado por el fiscal Santiago Garay por el delito de homicidio criminis causa (mata para encubrir otro delito, en este caso el robo), trascendieron algunos detalles de las pruebas que lo implican y del testimonio de una testigo de identidad reservada que complicó a los dos detenidos. Incluso, se dejaron entrever posibles repercusiones políticas que traerían aparejadas.

Oscar El Vinchuca Guzmán (68) y Carmen Honorato (60) aparecieron asesinados la madrugada del viernes 11 de este mes en su casa de calle Aconcagua de Vistalba, Luján. La mujer estaba atada en su cama y había recibido un balazo en la cabeza y el hombre, semidesnudo, quedó en el patio de la casa, en donde había sido torturado con distintos cortes en el abdomen y cuello, y hasta intentaron ahogarlo en la piscina para que  confesara. Luego lo ejecutaron con un disparo en la cabeza. De esa casa, se robaron cuatro celulares y una tentadora suma de dinero.

Los primeros días de la semana siguiente al doble crimen, el personal de Científica pudo confirmar que una de las huellas que aparecieron en la casa de la pareja chilena le pertenecía a Maximiliano Damián Guerra (30), un  empleado judicial que fue detenido el jueves 17 al ser allanada su casa en el barrio Colombia II de Las Heras. Sospechosamente, ese mismo día, su presunto cómplice, el policía Martín Berdejo viajó a Buenos Aires.

El oficial llevaba meses espiando a la pareja narco y, fundamentalmente, realizando la tarea de escuchas telefónicas de las comunicaciones que confirmaban que los chilenos recibirían una carga de 300 kilos de cocaína que  vendrían de Bolivia. De hecho, el objetivo del viaje a tierras porteñas era, supuestamente, realizar allí algunas escuchas específicamente de la empresa Nextel, que tiene su base en aquella provincia.

Mientras el oficial –llevaría más de un año trabajando en Narcocriminalidad– presuntamente trabajaba en Buenos Aires, en Mendoza el fiscal Santiago Garay recibía el testimonio de una testigo de identidad reservada que le  aseguraba que el jueves 10, antes de que se descubriera el doble crimen, vio a Guerra y a Berdejo llegar al barrio Colombia y hasta repartir a sus familiares algunos celulares.

Con ese dato, el mismo trabajo que solía hacer Berdejo se le volvió en contra. Sus pares, que le habían secuestrado celulares a Guerra, detectaron que entre esos aparatos había varias llamadas y mensajes en los que,  incluso, se ponían de acuerdo en cómo actuar y qué ropa usar antes del golpe. Esas pruebas sirvieron para que una comisión de Delitos Especiales y de Narcocriminalidad viajara a detenerlo en la tarde del lunes.

Horas más tarde, el oficial recibiría un revés que no pudo negar: las pericias de balística confirmaban que un proyectil extraído del cuerpo de Oscar El Vinchuca Guzmán había salido de su arma reglamentaria.

Con estas pruebas, el fiscal Garay imputó ayer al policía Berdejo por el delito de homicidio criminis causa, por el cual si es condenado podría recibir la pena de prisión perpetua.

Un tercer sospechoso

Para los investigadores, los dos detenidos habrían contado con la complicidad de un tercer involucrado de cuya arma habría salido el proyectil 9 milímetros que mató a la esposa de Guzmán. Precisamente, el calibre y  algunas sospechas más hacen pensar que ese integrante de la banda también podría ser un efectivo.

“Para que un policía se anime a dar un golpe como este, tiene que tener el apoyo de otro colega de la fuerza que lo cubra”, deslizaron los pesquisas.

Galardones y enojos

A más de 1.100 kilómetros de la Capital Federal, donde en la tarde del lunes detenían a Berdejo, en el Ministerio de Seguridad de Mendoza se celebraba el 203 aniversario de la Policía. Allí se conformó una mesa académica que integró el gobernador Francisco Pérez, el vice Carlos Ciurca y toda la cúpula policial para premiar la labor de los uniformados más destacados durante este año.

En medio de las distinciones y luego de que el  vicegobernador premiara con su primera mención a la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, en la misma mesa se escuchó la frase: “Menos mal que no tenemos narcopolicías como los de Santa Fe o Córdoba”.

Seguramente, ese alto funcionario no estaba al tanto de la detención de Berdejo y esa desinformación habría provocado tanta furia en él, que según se rumorea hasta amenazó con realizar cambios en la misma cartera de  Seguridad.