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Julián Calderón (18), jugador de Liceo Rugby Club, le dio un puñetazo en un ojo a su víctima, quien terminó con desprendimiento de retina. Ahora el fiscal de la causa pide realizar el debate.
Un rugbier que mandó al quirófano a un joven de 17 años irá a juicio
Un fiscal de Godoy Cruz solicitó elevar a juicio la causa en la que se acusa a un rugbier de darle una feroz golpiza a un joven y mandarlo al quirófano por graves lesiones en un ojo, que podrían provocarle una severa discapacidad. El violento deportista está imputado de amenazas coactivas en concurso real con lesiones graves, delito que prevé una pena de 1 a 6 años de cárcel.
El salvaje ataque ocurrió el pasado 22 de setiembre y tuvo como escenario una vivienda del barrio de Palmares, en Godoy Cruz. Allí se había reunido un grupo de jóvenes amigos que conversaban en la vereda y entre ellos estaba un chico de 17 años (cuya identidad se reserva por tratarse de un menor de edad).
En un momento, la reunión se vio interrumpida con la frenada de un vehículo que se detuvo frente a la casa. De ese auto bajó Julián Calderón, un rugbier de 18 años que integra el plantel de Liceo Rugby Club, quien se habría abalanzado sobre el muchacho de 17 para tomarlo del cuello y asestarle un violento puñetazo en el ojo izquierdo, tras lo cual regresó a su auto y huyó.
En el momento, el joven agredido acusó un fuerte dolor en el ojo, que llevó a que su familia decidiera hacer una consulta médica.
El diagnóstico en el instituto Zaldivar reflejó la severa lesión: “Perforación en semiluna superior, protrusión de iris por herida dejando restos de pigmento iridiano en cápsula anterior del cristalino”, por lo que fue sometido a una cirugía de urgencia dos días después del ataque. Tras la intervención se le diagnosticó incapacidad ocular de al menos un mes y reevaluación a los tres meses.
Según consta en la solicitud de elevación a juicio que firmó el fiscal Lauro Monticone, ya en mayo, el joven agresor había amenazado por Facebook a su víctima, anticipándole en un mensaje lo que finalmente ocurrió.
Además, unos días antes del feroz puñetazo, ambos jóvenes se habían encontrado casualmente en un boliche de Chacras de Coria y el agresor aprovechó la ocasión para hacer más creíble aquella amenaza, diciéndole que lo iba a matar.
Por la grave lesión, Julián Calderón fue sentado en el banquillo de los acusados e imputado del delito de amenazas coactivas en concurso real con lesiones graves dolosas, previsto en el artículo 90 del Código Penal, que prevé penas de 1 a 6 años de cárcel.
El mencionado artículo del Código dice puntualmente: “Se impondrá prisión de 1 a 6 años si la lesión produjere una debilitación permanente de la salud, de un sentido, de un órgano, de un miembro o una dificultad permanente de la palabra o si hubiere puesto en peligro la vida del ofendido, le hubiere inutilizado para el trabajo por más de un mes o le hubiere causado una deformación permanente del rostro”.
Ante los hechos descritos a Calderón, este se abstuvo de declarar.



