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Ambos interceptaron a un hombre en el barrio Flores Sur de Ciudad, le dieron una paliza y lo ultimaron de un balazo. El efectivo de UMAR se entregó horas después, pero su hermano continúa prófugo. Hay testigos del homicidio
Un policía y su hermano, están implicados en un asesinato
El enfrentamiento que mantenían desde hacía tiempo tenía de base el nombre de una mujer. Ella era actualmente la pareja de Carlos Martínez (33), pero antes había tenido una relación amorosa con Gustavo Tordoya (28). Hace un mes ambos protagonizaron una terrible pelea que terminó con la rotura de vidrios de sendos autos. El viernes, Martínez y su hermano, un policía que presta servicios en UMAR (Unidad Motorizada de Acción Rápida), encontraron a Tordoya en una esquina del barrio Flores Sur de Ciudad y decidieron descargar toda su furia allí. Ambos le habrían dado una terrible paliza a Tordoya, pero eso no es bastó y alguno de los dos sacó un arma y prácticamente fusiló al golpeado.
Más tarde el policía se entregó, pero su hermano continúa prófugo. “El policía es tan responsable como su hermano de este crimen, porque entre los dos lo golpearon hasta dejarlo tendido y los dos lo acribillaron. Es más, hace un mes el policía vino a mi casa a amenazarnos diciendo que a mi hermano lo íbamos a encontrar en un río”, recordó entre lágrimas Oscar Tordoya (40), hermano de la víctima fatal.
El ataque ocurrió en la siesta de ayer, cerca de las 14, cuando Tordoya estaba en la esquina de su casa en la manzana B de la referida barriada. A esa hora, a pocos metros de él frenó un Fiat Palio Weekend de donde descendieron el policía y su hermano.
“A mí me avisaron que le estaban pegando, porque mucha gente los vio, y cuando salí de mi casa escuché los disparos. Salí corriendo, pero ellos se subieron al auto y al pasar frente a mi casa nos amenazaban mostrándonos las armas que llevaban”, relató nervioso el hermano de la víctima.
Desesperado al ver a su hermano herido, el hombre le pidió auxilio a un vecino suyo que es ex policía y entre ambos lo cargaron en una camioneta para trasladarlo a toda velocidad al hospital Lagomaggiore.
Allí los médicos constataron que Tordoya había recibido un disparo en el costado izquierdo del tórax que ponía en riesgo su vida, además de la golpiza, en la que había perdido dos dientes.
El disparo le provocó la muerte cerca de las 16.20. A esa hora ya la misma policía sabía que un efectivo estaba implicado en el homicidio y comenzaron a rastrearlo. Al parecer, alguien pudo contactarlo a su celular y con él se pactó que se entregara.
Finalmente eso ocurrió en calle Las Heras de Ciudad, en donde el efectivo de UMAR fue detenido y puesto a disposición de la Oficina Fiscal Nº2, que investiga el homicidio. Su hermano, en tanto, permanecía prófugo y la policía tampoco había logrado dar con el Fiat Palio Weekend en que se movían ni con el arma homicida. Extraoficialmente trascendió que el policía negó que enel crimen se hubiera usado su arma reglamentaria, la que fue secuestrada a fines de peritarla. En el lugar del crimen no apareció ninguna vaina servida.

