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José Núñez (29) llegó para la boda con su novia mendocina y en la despedida de soltero fue con sus cuñados al boliche Acrux, en donde recibió una paliza. El dueño del local dio otra versión.

Un español vino a casarse y terminó desfigurado por varios patovicas

Por UNO

Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.ar

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Hasta ayer los planes del español José Núñez (29) eran venir a Mendoza a casarse con su pareja, una joven que nació acá y tiene a toda su familiaviviendo en Dorrego. Sin embargo,  más de una decena de patovicas le destrozaron sus planes a patadas y piñas. Esos empleados de seguridad les dieron a él y a seis amigos una paliza tal que el ibérico terminó con traumatismos en todo el cuerpo y uno de los chicos que lo acompañaban resultó con la mandíbula fracturada y deberá ser operado para colocarle una prótesis. Con una bolsa de hielo en una pierna y otra en la boca, el adolorido visitante señaló “qué me voy a casar con cómo me han dejao”, y aseguró que denunciará el atropello en la Embajada española.

El casamiento estaba previsto para el 29 de junio, para lo cual José y su futura esposa habían llegado a estas tierras varios días antes para ultimar detalles. Una vez aquí, Seche (22) y Jano Matheu (18), los dos cuñados del joven nacido en Málaga, decidieron organizarle una especie de despedida de soltero y salieron a bailar al boliche Acrux –ex Óptimo–, ubicado en Panamericana frente a los caracoles de Chacras de Coria. Al festejo invitaron a un puñado de amigos.

“Todo estaba bien, hasta que en un momento un tío me quiso robar el reloj. Me lo quiso arrancar y se me cayó al piso, así que yo lo empujé y levanté el reloj. Ahí apareció un patovica y me quiso sacar. Yo le explicaba que era a mí a quien le quisieron robar, pero el tío no entendía”, comenzó contando José, recostado en un sillón por los dolores que todavía acusaba. Aparentemente el ladrón desapareció de la escena y el grupo de amigos continuó bailando hasta que cerca de las 6 decidieron irse.

“Cuando salíamos, uno de los patovicas se nos vino encima a apurarnos y un amigo nuestro, Guillermo, quiso separarnos, pero empezaron a pegarle entre 6 tipos hasta que quedó inconsciente en el piso”, cuenta Jano Matheu, y José interrumpe el relato para aportar: “Eran seis tíos más grandes que un armario y le pegaban a ese chico como si fuera un costal de papas. Yo fui a defenderlo, pero estos bestias no entendieron razones y me molieron a palos a mí también”, dice, y se levanta la remera para mostrar la patada que le quedó marcada en la espalda. Según sus testimonios, habrían sido unos 15 patovicas los que identificados como empleados del boliche participaron en la golpiza.

Otro de los integrantes del grupo, que a esa altura ya había cruzado la calle y estaba a punto de subir a su auto, era Gustavo Triemfenbach (25), quien se volvió a interceder por sus amigos y fue recibido con un terrible golpe a la mandíbula. “Mi hermano es subcampeón de taekwondo, pero me dice que se acercó a hablar con estos tipos y de la nada uno sacó la mano y le dio tremendo golpe que lo acostó. Me dice que al recibir la piña sintió que le crujió la mandíbula y empezó a escupir sangre.

Ahora en el Hospital Central le dijeron que tiene fractura de mandíbula, le van a tener que poner unos ganchos provisorios y deberán operarlo para colocarle una prótesis”, contó Damián Triemfenbach, hermano mayor del joven que quedó internado.

Heridos y en el calabozo

Según contó el visitante ibérico, estando en el piso y mientras le pegaban los patovicas uno de ellos le echó gas pimienta en los ojos y desde ese momento dejó de ver quién lo pateaba. Sólo sentía la dureza de los zapatos que impactaban en la espalda, la cara y la cabeza.

“Ahí apareció la policía, uno me esposó y cuando me tenía contra el auto sentí que otro se acercó y le decía ‘dame una chance más’ y en ese momento el policía me giró de los brazos y otro aprovechó para volver a golpearme”, contó José, cuyo rostro habla por sí solo de la paliza que recibió.

Una vez que los efectivos llegaron al lugar se llevaron a gran parte del grupo a la Comisaría 47 de Carrodilla, en donde funciona la Oficina Fiscal Nº15, con jurisdicción en esa zona de boliches.

Allí cuatro de los jóvenes fueron a parar al calabozo mientras la policía chequeaba si tenían antecedentes.

Tres fueron liberados al mediodía, pero hasta anoche allí permanecía detenido Seche Matheu (22), quien también tenía desfigurada la cara por golpes, pero había sido denunciado por un policía que dijo que el joven lo golpeó.

Al cierre de esta edición el muchacho continuaba arrestado en la Oficina Fiscal Nº15 y la causa estaba en manos del ayudante fiscal Edgardo Páez.

“Ellos golpearon a un policía”

En busca de qué tenía para decir el dueño del boliche en el que ocurrió tremenda golpiza, Diario UNO contactó a Juan Castillo, uno de los propietarios de Acroux.

“El tema empezó con una pelea entre dos grupos que se inició dentro del local y que fue separada por personal de seguridad. Nuestros empleados sacaron a un grupo del boliche y cuando sacaron al segundo grupo de jóvenes, los primeros, que era entre los que estaba el joven español, los estaban esperando y empezó una batalla campal, fuera del boliche, incluso fuera del predio”, comenzó diciendo el empresario.

Según su versión, al ver la pelea el personal policial que él mismo contrata para brindar seguridad en el local acudió a separar a esos contrincantes “y fue ahí en donde uno de los chicos le reventó una botella en la cabeza al policía. En ese momento se sumó personal de seguridad nuestro, porque obviamente tenían que evitar que la cosa pasara a mayores”, aseguró Castillo.

Para el propietario del boliche, los patovicas que trabajan en seguridad no fueron quienes golpearon a los jóvenes, sino que fueron “sólo a separarlos y evitar que en medio de la pelea uno terminara atropellado por un auto por la cercanía de la ruta”, recalcó, y ofreció mostrar un libro de novedades del boliche en donde los partícipes del hecho dejaron constancia por escrito de lo sucedido.