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Este 2015 dejó sangrientos hechos policiales que sorprendieron a la sociedad.

Un escalofriante parricidio y otros casos resonantes del 2015

Sospechas de canibalismo y sentimientos extremos que rondan la locura parecen ser los ingredientes de uno de los casos que estremeció a la opinión pública: el crimen de una matrimonio cuyos miembros fueron descuartizados y quemados en fogatas por el hijo de la mujer, aparentemente con la ayuda forzada o no de su novia, a su vez hija del hombre asesinado.Ricardo Klein, de 54 años, y Miryam Kowalczuk, de 52, -madre de Leandro- fueron asesinados el 2 de septiembre en su casa del partido de Pilar.

Doce días después, la Policía allanó la casa y encontró restos óseos dentro de un balde, además de rastros de que los cuerpos fueron incinerados: las sospechas apuntan a que el hijo de Kolwalczuck, Leandro Acosta, de 25 años, los mató a tiros y luego contó con su pareja y hermanstra, Karen Klein, de 22, para limpiar la escena. El joven quedó detenido como principal sospechoso, mientras que Karen fue liberada por falta de mérito, frente a la hipótesis de que actuó amenazada.El otro hecho sangriento que sobresalió en 2015 fue el cuádruple crimen de tres jóvenes hermanos y un amigo, acribillados en el interior de la villa 1.11.14, de la zona porteña del Bajo Flores.
El hecho ocurrió el 11 de abril pasado, tuvo como víctimas a los hermanos Agustín (24), Hugo (30) y Leticia Lezcano González (19), y de Fabio Basualdo Gómez Ruíz Díaz (21), y las sospechas apuntan a enfrentamientos de bandas vinculadas al narcotráfico.También resonó el caso de Manuela, una chica de 19 años que fue violada por un taxista el 19 de abril tras salir de un bar del barrio de Colegiales. El presunto autor del hecho, Tito Franklin Escobar Ayllon, de 44 años y nacionalidad boliviana, sigue prófugo a pesar de que se ofreció una recompensa de 200 mil pesos por datos sobre su paradero.El 7 de junio murió Agustín Marrero, de apenas cinco años, tras recibir una brutal golpiza en su domicilio del barrio porteño de Flores, a mano de su padrastro.El aberrante caso tuvo otras derivaciones, como la separación de docentes del jardín del nene, acusadas de no haber notado el maltrato que recibía.Durante todo el año, además, persistió la prepocupación por la incidencia del narcotráfico y tras incautaciones de importantes volúmenes de marihuana y cocaína en distintas provincias, la credibilidad en las instituciones se vio golpeada por hechos como la imputación al juez federal de Orán, Raúl Reynoso, por sospechas de que protegía a narcotraficantes, en esa sensible zona de la frontera con Bolivia.Fuente: NA

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