Osvaldo Enrique Medina era vicedirector del colegio Maestros Mendocinos, de Las Violetas, en Lavalle, y vivía con su madre en la casa familiar de calle Doctor Moreno al 2400 de Las Heras. Según aportó un familiar, el hombre habitualmente –3 o 4 veces por semana– solía salir de noche, pero nunca regresaba mucho más tarde de la medianoche. El viernes 28 dejó su casa cerca de las 21 en su camioneta Suran gris (patente KXQ 247) con la promesa de no tardar demasiado. Sin embargo las horas pasaron y como él no volvió a dormir, un hermano fue a la Oficina Fiscal Nº5, ubicada frente a la plaza departamental de Las Heras, y radicó la denuncia de averiguación paradero. La búsqueda policial terminó en la mañana del sábado 1 cuando unos vecinos del barrio Cerro de la Capilla, en la zona de El Challao, llamaron al 911 para decir que habían encontrado a un hombre desnudo, inconsciente y notoriamente golpeado. Teniendo en mente la denuncia de paradero, los efectivos corroboraron que coincidían las características del hombre hallado con las del docente desaparecido. En el momento una ambulancia lo trasladó al Hospital Central, en donde un hermano confirmó que se trataba de él. Los médicos que lo revisaron constataron que había recibido una durísima paliza posiblemente con un objeto contundente metálico. Al parecer el o los agresores se ensañaron tanto que el docente terminó con traumatismos de cráneo graves y varios golpes en la espalda que luego le provocaron la disfunción de un pulmón. También tenía otras lesiones en la espalda, propias de haber sido arrastrado por ese terreno pedregoso. Desde que fue hallado y hasta que falleció en la tarde del miércoles, el docente permaneció en gravísimo estado en terapia intensiva del Central, por lo que nunca pudo dar ni el más mínimo indicio de quién o cómo fue que lo atacaron. Más tarde un familiar suyo habría declarado que Medina había tenido contactos sexuales ocasionales con alguien que viviría en el barrio 8 de Abril, en Las Heras, por lo que hacia allí apuntaron los pesquisas. De haber sido atacado en ese lugar se entendería que su o sus asesinos decidieran luego tirarlo en la zona de El Challao para escapar en la Suran. En el lugar en que apareció Mediana peritos de Científica no encontraron ni piedras ni ningún objeto con manchas de sangre, lo que abona la idea de que fue golpeado en otro lugar y arrojado luego allí. “En el ataque le han pegado tanto que seguramente quienes hicieron esto estaban seguros de que lo habían matado y por eso lo tiraron en esa zona, que está cubierta de monte y no tiene paso de personas”, especuló uno de los investigadores del caso. Hasta el momento, el homicidio en ocasión de robo continúa en manos de la fiscal Gabriela Chaves y no hay detenidos.